Un nuevo día, un nuevo doodle. En esta ocasión, Google recuerda que hace 105 años conquistamos por primera vez el Polo Sur. Con conquistar nos referimos a llegar a su extremo, al centro del propio polo. Y el aventurero que fue capaz de hacerlo fue Roald Amundsen junto a otros cuatro hombres. Una expedición que comenzó apuntando al otro extremo del mundo y que terminó por ser casi secreta. Una aventura que también contó con desgracias y muertes. Una gesta que hoy recordamos como uno de los momentos históricos de la humanidad.

Del norte al sur

Amundsen, nacido en noruega, no pudo evitar su ascendencia vikinga; su naturaleza tozuda y exploradora. Así, cuando en 1909 sus rivales norteamericanos anunciaron que ya habían conquistado el Polo Norte, desbancando un proyecto para el que había estado reuniendo recursos y equipo durante mucho tiempo, no desistió. Cuando en 1910 partió del puerto, casi nadie sabía sus verdaderos planes, pensando que la expedición Amundsen seguía con el Polo Norte en mente. Sin embargo, poco después asentaba su campamento, Framheim, en la Bahía de las Ballenas, justo en la otra punta del mundo. El secreto de su decisión, cuentan los expertos, fue enormemente criticado durante mucho tiempo. Sin embargo, a pesar de los inconvenientes, Amundsen siguió adelante con trineos tirados por perros y cuatro compañeros de expedición.

expedición Amundsen

El 14 de diciembre de 1911, Oscar Wisting, Sverre Hassel, Helmer Hanssen, Olav Bjaaland y Roald Amundsen levantaban la "Polheim", la tienda, un refugio pequeño y temporal que hacía galardón de su victoria: habían llegado al Polo Sur. Durante el transcurso de la expedición Amundsen descubrieron el Glaciar Axel Heiberg. También realizaron la primera exploración de la península del Rey Eduardo VII. El uso de trineos les permitió un viaje rápido y relativamente sencillo, sin mayores contratiempos. Así, el 18 de diciembre comenzaron su viaje de vuelta a un ritmo tranquilo pero constante. El 30 de enero de 1912, tras haber recorrido más de 3000 kilómetros, la expedición Amundsen daba por concluida su aventura, marcando unas fechas históricas. Pero su triunfo se vio empañado por la muerte.

"Voy a salir y posiblemente me quedaré mucho tiempo"

En noviembre de 1912, con Amundsen de camino a Australia, se encontraron los restos de Scott, Wilson y Bowers. Los de Evans y Oates nunca fueron recuperados. La expedición Terra Nova, liderada por el oficial Robert Falcon Scott, llegó al Polo Sur el 17 de enero de 1912. Sin embargo, unas decisiones poco acertadas, unidas a la mala suerte y unas condiciones meteorológicas extremas sentenciaron la suerte del equipo. Los cinco exploradores no llegaron nunca de vuelta. El primero en morir fue Evans, el más mayor, que sucumbió ante la desnutrición y la deshidratación. El 17 de marzo, Lawrence Oates, sabiéndose presa de la gangrena y consciente de que era un lastre para sus compañeros, decidió sacrificarse. Así, se levantó y, saliendo de la tienda comentó brevemente: "voy a salir y posiblemente me quedaré mucho tiempo". Era el día de su decimotercer cumpleaños.

La expedición Terra Nova al llegar al Polo Sur
La expedición Terra Nova al llegar al Polo Sur

Scott, Wilson y Bowers consiguieron aguantar un poco más, pero la enfermedad y la debilidad acabó con su vida poco después. Así lo refería Scott en su diario, en el cual consiguió escribir algunas palabras más, recuperadas meses después por la expedición de búsqueda. Por desgracia, la muerte heroica de estos exploradores empañaron en parte el éxito de Amundsen, quien se sintió bastante turbado por la pérdida de los aventureros. El tiempo, sin embargo, ha colocado cada cosa en su sitio. A día de hoy vemos a Scott y su equipo como los desventurados héroes que fueron, ejemplo de tenacidad y sacrificio, a la par que admiramos el nombre de Roald Amundsen, el vikingo que consiguió explorar el que sea, probablemente, "el último lugar de la Tierra".