El planeta rojo sigue sorprendiendo a la humanidad. En el viejo cráter Gale, situado en las tierras bajas de Elysium Planitia, hay enormes canales de millones de años de antigüedad. Este gigantesco accidente geográfico fue elegido desde tiempo atrás para investigar la presencia de agua (o su ausencia) en Marte. El rover Curiosity lleva recorriendo sus laderas desde 2012. Pero solo recientemente se percató de unas sorprendentes estructuras verticales, unas misteriosas chimeneas cuyo origen se remonta al claro paso de algún fluido y sus sedimentos.

Las misteriosas chimeneas en Marte

Según indican desde el Instituto de Geociencias IGEO, centro mixto de la Universidad Complutense de Madrid y el CSIC, el cual es miembro del equipo científico del Curiosity, estas estructuras son inéditas en el planeta. Es decir, hasta la fecha no se habían detectado. Y esto se debe a que son demasiado pequeñas para observarlas desde el espacio. “Se trata de pequeñas secciones superficiales de estructuras cilíndricas o chimeneas verticales, que son demasiado pequeñas para ser detectadas con imágenes orbitales”, explica Jesús Martínez Frías, investigador del IGEO en una nota de prensa. Las chimeneas se localizan en tres zonas diferentes del cráter Gale: Yellowknife Bay, Dingo Gap y Marias Pass. Su estructura es muy similar, con un diámetro máximo de unos setenta centímetros y bordes de cementación con capas concéntricas o irregulares, dejados por el paso de los sedimentos arrastrados posiblemente por el agua.

chimeneas en Marte

Todas las chimeneas están compuestas por minerales de arcilla y basálticos. Otro detalle interesante es que la naturaleza geoquímica de las chimeneas es ligeramente diferente entre ellas, variando el sustrato de los contenidos en sílice, magnesio, titanio, hierro además de en sus niveles de hidratación. En el estudio, que se ha ganado la portada de la revista Geology, se comparan estas estructuras con algunas de origen terrestre. Por ejemplo, en Australia, Colorado y Santa Cruz, en Estados unidos, existen algunas estructuras muy parecidas a estas chimeneas en Marte. También podemos encontrar algo similar en España. “Tenemos ejemplos morfológicamente similares de este tipo de chimeneas en la zona del sistema hidrotermal del Jaroso, en Las Herrerías, en Almería”, explicaba Martínez frías para la prensa.

¿Cómo aparecieron estas chimeneas?

La primera conclusión clara de las imágenes es que un fluido, probablemente agua, recorrió la superficie marciana. Dicho fluido arrastró sedimentos depositados en las chimeneas. Aunque por ahora no podemos saber si el fluido entraba o salía de las chimeneas. Ahora mismo, por supuesto, los restos están secos por completo, aunque muestran diversos niveles de hidratación mineral, lo que parece apuntar a la existencia de agua en algún momento dado, con casi total probabilidad. Por otro lado, es importante conocer hacia donde fluía el agua para entender cómo se formaron las chimeneas. Y también otra cuestión aún más importante: por qué desapareció el agua. En cuanto a las chimeneas en Marte y su casi desaparición, los expertos barajan diversas posibilidades: impactos de meteoritos, terremotos, hidrotermalismo o colapsos por la evaporación y disolución de sedimentos.

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La Mars Science Laboratory, la sonda de la misión MSL, conocida comúnmente como Curiosity, es uno de los proyectos más punteros de exploración marciana y está dirigida por la NASA. Curiosity aterrizó en el cráter Gale el 6 de agosto de 2012, enviando sus primeras imágenes a la Tierra. Desde entonces, y tras varios trabajos de actualización de software, así como gracias a la inventiva del equipo tras él, Curiosity ha seguido disponiendo una cantidad increíble de datos. Actualmente trabaja analizando la superficie marciana en busca de información sobre su habitabilidad.

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Para ello, el rover lleva el conjunto más grande y avanzado de instrumentos para estudios científicos enviados a la superficie marciana. Curiosity es capaz de analizar las muestras extraídas del suelo, perforando las rocas. El registro del clima y la geología del planeta está esencialmente "escrito en el suelo". En concreto, en su formación, estructura y composición química. Por ello, el laboratorio a bordo del rover está especializado en analizar las rocas, los suelos y el entorno geológico local para detectar cualquier indicio que pueda indicar la presencia de vida en Marte.