2016 nos ha dejado muchas cosas buenas, pero también demasiadas malas noticias que han convertido a una cifra en un meme para ilustrar lo negativo, el pesimismo consolidado, la ausencia de esperanza. «Que acabe ya, por favor».

Música y artes, de luto

Para empezar, 2016 ha sido un año terrible para la música. Comenzamos con el adiós a alguien legendario e irrepetible, David Bowie, quien nos dejó a los 69 años justo tras el lanzamiento de Blackstar. Heroes, Starman, Space Oddity… El legado de Bowie queda para la historia. Sus fans coetáneos también moriremos, pero su leyenda jamás. Algo más joven falleció Prince, a los 57 años. El icono pop de los 80 y los 90, o al menos uno de ellos, nos dejó también con joyas como Kiss o Purple Rain. Si con Bowie nos sentimos medio huérfanos, con Prince, doce años menor que él, la ciclotimia no hizo más que aumentar.

Otra leyenda fallecida justo tras el lanzamiento de su último disco fue Leonard Cohen, inmortal (sí, inmortal) cantautor y poeta. Durante sus 82 años de vida repartió lírica y voz grave a la vez que magia. You Want It Darker fue su último publicado, apenas un mes antes del deceso.

Rama (Wikimedia)

La voz y la guitarra de The Eagles también se marcharon en este 2016. A la vez, en un solo cuerpo, el de Glenn Frey. En sus 67 años de vida dejó obras como Take It Easy o Heartache entre otras.

Más longeva fue la vida de George Martin, muerto a los 90 años, considerado de forma casi unánime como «el quinto Beatle» al realizar aportaciones al cuarteto que permitieron la creación de piezas como Sargent Peppers o Revolver.

George Michael fue el último gran nombre de la música en abandonar este mundo. El creador del himno navideño por excelencia, Last Christmas, tuvo que fallecer precisamente el día de Navidad. Cerrando círculos. Más allá de su obra, deja una huella imborrable en la visibilización y normalización de la homosexualidad.

Alberto Aguilera, más conocido como Juan Gabriel, fue un mítico actor, músico, productor y filántropo mexicano que falleció en verano. El Divo de Juárez se fue de este mundo como uno de los mayores iconos de la cultura popular y el entretenimiento mexicano. Y Rick Parfitt, guitarrista de Status Quo, resistió a un ataque cardíaco a mediados de 2016, pero complicaciones derivadas de una herida en un hombro acabaron con su vida a los 68 años.

El mundo del cine también sufrió pérdidas personales considerables. Entre ellas, Erik Bauersfeld, la voz de Admiral Ackbar en Star Wars; y Anton Yelchin, Pavel Chekov en Star Trek. Pocas muertes de la industria del cine nos impactaron tanto como la de Alan Rickman, quien llegó a la fama por su participación en éxitos de taquilla como toda la saga Harry Potter, Love Actually, Robin Hood: Príncipe de los Ladrones o La Jungla de Cristal.

Pero sin duda… Leia. Hasta siempre, Leia. La princesa eterna, la cara femenina de Star Wars por los siglos de los siglos, también se ha marchado. Carrie Fisher sufrió un ataque cardíaco poco antes de terminar el año y pocos días después falleció. Nos deja un legado eterno con una interpretación magistral en una de las sagas más influyentes de la historia. Y de propina, un ejemplo magistral de cómo manejar y comunicar problemas mentales. La heroína que vivirá siempre en nuestra memoria.

En la ciencia falleció Vera Rubin a los 88 años, eterna candidata al Nobel de Física que se quedó sin ser galardonada. Fidel Castro murió con 90. Muhammad Ali, a los 74. El genio Gene Wilder, a los 83. Y Kenny Baker, actor que dio vida a R2-D2 en la trilogía original de Star Wars, murió con 81 años. Poco antes que él, también falleció Bud Spencer a los 86.

Donald Trump

CNN

Lo que parecía que no iba a ocurrir terminó ocurriendo. Hillary Clinton no consiguió vencer en los estados clave y facilitó la presidencia a Donald Trump. Más allá de las ideologías, la victoria de Trump simboliza un pisoteo aclamado a los derechos humanos. En Trump está la figura de quien discrimina en función de la raza, de quien cosifica a la mujer.

De hecho, en Trump está la figura de la consolidación de la cultura de la violación. Parecía improbable que ganase la presidencia alguien que hizo comentarios filtrados públicamente como «la tienes que coger del coño, eres una estrella, no te podrá decir nada», y defendía el abuso y el acoso a la mujer.

El próximo 20 de enero tendrá lugar la toma de posesión en la que Obama dejará de ser oficialmente el presidente estadounidense y cederá su lugar a Trump. Lo que ocurra en los próximos cuatro años es una incógnita. Pero sí sabemos lo que no ocurrirá.

Terrorismo

La lista de atentados terroristas es larga, y por cercanía, los que más nos afectan son los que apuntalan el repunte de actuaciones de DAESH. Los más mediáticos, el atentado de Bruselas, el camión kamikaze en Niza y, nuevamente, otro camión en Berlín.

En Orlando tuvo una lugar una masacre homófoba: 50 muertos provocados por DAESH en un club gay. La mayor masacre cometida en suelo norteamericano desde el 11 de septiembre de 2001.


En el plano científico, Schiaparelli se estrelló en Marte a más de 300 kilómetros por hora. Los desastres naturales también fueron tristes protagonistas: el terremoto ocurrido en el centro de Italia, el huracán Matthew o los terremotos en Indonesia. A finales de año también tuvo lugar un triste accidente aéreo en Colombia que dejó 71 muertos y seis heridos, entre ellos casi toda la plantilla del equipo de fútbol Chapecoense.

El cambio climático siguió su curso para que 2016 alcanzase presumiblemente el galardón de año más cálido de todos los tiempos. La guerra de Siria y su consiguiente crisis de los refugiados también continuaron, y sus consecuencias fueron acentuadas. En Turquía hubo un intento de golpe de Estado con su posterior represión, y el referéndum por la paz en Colombia fue votado negativamente.

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