El problema viene de lejos. No sólo se queda en los empleados que colaboran con sus vehículos a través de Uber y otra serie de plataformas similares. Las manifestaciones, que se sucederán en 340 ciudades de Estados Unidos, van por todo un grupo social que busca tener una remuneración digna por su trabajo, prestaciones sociales y poder afiliarse a un sindicato en uno de los países más capitalistas del mundo.

'Fight for 15' será el lema que levanten todos los convocados en un intento de elevar el sueldo mínimo de 7.28 dólares por hora a los 15 que los sindicatos entienden que es necesario para poder sobrevivir. Convocado por la Unión Internacional de Empleados de Servicios esperan un seguimiento masivo de parte de empleados de los sectores de comida rápida, auxiliares médicos de atención doméstica o empleados de aeropuertos, entre otros. Seguido por una gran parte de las 14 millones de familias, de un total de algo más de 77 millones que hay en el país, que viven por debajo del umbral de la pobreza pese a que sus miembros tengan un puesto de trabajo según el Censo de Estados Unidos. Ya son cuatro años los que la plataforma social lleva trabajando y de la que se han beneficiado más de 17 millones de empleados en el país, y ahora atacan de nuevo.

Entre ellos se encuentran los conductores de Uber que seguirán el movimiento desde 24 ciudades del país, en las que se incluyen San Francisco, Miami o Boston. Solicitan una subida de sus 8.77 dólares por hora a los 15 propuestos por el sindicato; de los cuales, aún así, tendrían que descontar los gastos por servicio para jornadas semanales de más de 60 horas que no llegan a cubrir un sueldo decente en algunos casos. Las cuentas, de todas formas, no llegan a salir para muchos. Y no sería una unión polémica si no fuese por el hecho de que a ojos de su compañía madre, Uber Technologies, sus asociados no tienen el estatus de empleado sino de contratistas independientes. Aunque por algunas demandas contra la compañía, algunos empleados no están de acuerdo con ese apelativo. Por lo que, en términos legales, ellos no entrarían en las peticiones básicas de la convocatoria, y mucho menos a formar un sindicato con la voz suficiente como para cambiar las políticas de la compañía.

Esta nueva convocatoria se realiza justo unas semanas después de que Estados Unidos eligiese a su nuevo presidente del Gobierno. Un intento de congraciarse con la nueva legislatura y hacer sonar la voz de millones de trabajadores en el país.

Clienta accediendo a un coche de Uber
Clienta accediendo a un coche de Uber

¿Contratistas sindicados?

El posicionamiento del nuevo presidente, Donald Trump, ante la formación de sindicatos es cuanto menos ambigua. Su idea es que "ayudan, en teoría, pero recientemente se han vuelto corruptos y deberían limitarse sus poderes". Como empresario, es una idea sensata, pese a que ha tenido un acercamiento amigable con los sindicatos, pero su negativa podría ser similar a la que tienen los fundadores de Uber. Sobretodo, porque otra de las peticiones del movimiento 'Fight for 15' y, concretamente la de los conductores de la plataforma, se centra en la idea de formar un sindicato que proteja sus derechos dentro de la multinacional.

El modelo de negocio que quiere Uber, en Estados Unidos, es el de empleados que no estén dentro de la propia empresa y que trabajen con su coche particular cuando quieran, por lo que, en términos legales, no tendrían derecho a sindicarse. E incluso muchos de ellos verían reducidos sus beneficios por tener que afiliarse a la seguridad social. La lucha se abre en varios frentes: la de Uber y sus empleados contra el mundo y la de los empleados contra el propio Uber se ha vuelto encarnizada. Y polémica, ya que nada estaría bien para todos en ningún momento.

Ni siquiera los propios conductores están posicionados aún en esta idea. Para muchos, la idea de pagar a otros por no trabajar, pese a que defiendan sus derechos, se antoja inverosímil. Algunos profesionales del sector, principalmente en México, lugar donde también se intenta crear un sindicato por los problemas surgidos en su actividad, ya comentaron a Hipertextual que tenían dudas ante esa idea. El eterno debate de pagar por algo que quizá no se necesite nunca, pero en caso de quererlo serviría para aumentar sus derechos, prestaciones y protección ante la empresa queda abierto; el problema es que, hasta la fecha, no se había experimentado esta situación. Nuevos modelos de negocio traen nuevas situaciones. ¿Cómo sindicar a los empleados de una empresa que, desde un punto de vista legal, son autónomos?