La organización Frontera Libre ha propuesto utilizar la tecnología de reconocimiento facial para aminorar uno de los problemas más graves pero menos vistos en México: la desaparición de migrantes ilegales en su viaje hacia los Estados Unidos.

El éxodo hacia Estados Unidos implica serios riesgos que se agudizan especialmente en México. En primer lugar, recorrer ilegalmente un país extranjero es un riesgo en sí que pone a estas personas en una situación de desventaja y vulnerabilidad ante la ley. Según la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) uno de cada cinco migrantes centroamericanos son robados o extorsionados por las autoridades mexicanas.

En segundo lugar, porque los grupos criminales ven a los inmigrantes como potencial mano de obra y materia prima para actividades como el tráfico de personas, la prostitución, el narcomenudeo y la extorsión.

**A los problemas anteriores se suman los riesgos del viaje. ** Abordar un tren en movimiento con el peligro inminente de caer o mutilarse un miembro, bordear el Océano Pacífico en viejas balsas, viajar hacinado en camiones o automóviles o caminar largas distancias sin agua ni alimento.

[url=https://flic.kr/p/kYgZe4][img]https://c2.staticflickr.com/4/3728/13107621553_20f7b63887_k.jpg[/img][/url][url=https://flic.kr/p/kYgZe4]Immigrant's Shelter, Tijuana[/url] by [url=https://www.flickr.com/photos/bbcworldservice/]BBC World Service[/url]
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El drama de delincuencia, abusos de autoridad y racismo por el que los migrantes pasan en su travesía por México casi siempre es invisible y sólo tiene la atención de la prensa cuando los niveles de violencia superan la cotidianidad, por ejemplo, cuando en 2010 Los Zetas asesinaron a 72 migrantes en Tamaulipas que no pudieron pagar una extorsión.

Aunque las estadísticas del Gobierno y las de organizaciones civiles muestran resultados bastante diferentes, el Movimiento Migrante Mesoamericano estima que en México han desaparecido al menos 120.000 emigrantes centroamericanos en los últimos diez años. El problema ha sido calificado incluso como “una crisis humanitaria” por el Papa Francisco y la Unicef, especialmente por el alto índice de menores de edad no acompañados que emigran bajo la promesa de una vida con más oportunidades.

Pese a los riesgos, a diario cientos de centroamericanos deciden salir de sus países para sortear los peligros de México e intentar llegar a Estados Unidos.

La organización Frontera Libre cree poder ayudar a esta crisis invisible de desapariciones de migrantes a través de una base de datos con reconocimiento facial que promete ayudar a los albergues a recopilar información para el uso estadístico, y de paso ayudar a las familias de los migrantes a no perderle el rastro al ser querido trazando una ruta de seguimiento.

Una solución innovadora a un problema viejo

Fotograma: La Jaula de Oro
Fotograma: La Jaula de Oro

El doctor Alfonso Chávez, uno de los responsables del proyecto, platica a Hipertextual que los datos personales ya se piden en los albergues, sin embargo al no llevar documentos, muchos migrantes pueden falsearlos. "Mas allá de la identidad, lo importante son sus características", dice el doctor Chávez.

Cuando un inmigrante es reportado como desaparecido la red de albergues, Frontera Libre tiene el objetivo de alertar y reportar la última vez que fue visto.

En términos de infraestructura, ¿qué necesita un albergue para unirse? Un ordenador, una conexión a Internet, una cámara digital, una pantalla blanca y formar parte de la red de Frontera Libre.

Por supuesto, la base de datos podría ser un jugoso botín en las manos equivocadas, algo en lo que Frontera Libre ha pensado. Como parte de sus protocolos de seguridad cuentan con un certificado SSL, un servidor privado y cada albergue se registra con una IP que hace que sólo se pueda entrar al sistema desde ella.

En el futuro la organización ambiciona con poder hacer un sistema que funcione con huellas digitales y más adelante funcionar con cercas de geolocalización que no sólo ayuden a trazar rutas y a hacer informes estadísticos, sino también a identificar los puntos más problemáticos en el camino de los migrantes a través de los móviles de los mismos.