Los peatones aprenderán muy rápido a jugar con el coche autónomo ya que sabrán que siempre parará ante la posibilidad de que puedan atropellarte. Una tecnología que tiene como base evitar atropellos y que puedas ir con tus hijos tranquilamente por la ciudad sin el temor a que crucen una calle y que pueda ser atropellado. Pero es un arma de doble filo y un poder para el peatón que tiene que usar con responsabilidad.

Existen varias reglas que el coche autónomo debe respetar siempre para ganarse la confianza de conductores y peatones pero hay una fundamental en la ciudad: Siempre tiene preferencia la vida del peatón y hay que frenar siempre ante la posibilidad de atropello mortal o no tan mortal.

¿Qué sucede si un peatón amaga constantemente con cruzar? Los coches frenarían constantemente y la circulación sería incluso torpe pero sobre todo peligrosa. Imagina el centro de una ciudad con niños jugando con los coches autónomos, podrían detener la circulación cuando quisieran simplemente por un juego o una gamberrada. Pero en otros entornos podría no ser tan raro. Imagina una universidad con alumnos que pueden no prestar la suficiente atención al caminar por el campus, ¿cómo actuará un coche autónomo? Frenando cada vez que detecte una posible colisión.

Adam Millar-Ball, un profesor de la Universidad de California especializado en estudios ambientales, intentó aplicar el modelo del pollo al paso de peatones en el que un peatón cruza descaradamente por delante de los coches que vienen de frente para desafiarlos a atropellarlo. En el mundo de hoy tal desfachatez es tremendamente peligrosa porque puede que un conductor no te vea porque operamos bajo el supuesto de que alguien no va a cruzar si no es por un paso de cebra pero, ¿y un coche autónomo? No existe una respuesta.

Los vehículos autónomos no tendrán volante ni pedales, como el que Ford presentará en menos de 5 años, simplemente el usuario indicará a dónde quiere ir, y el coche lo llevará. En este proceso tiene que analizar miles de potenciales peligros para determinar cuál es la mejor solución y el mayor problema es el peatón. La comunicación entre coches permitirá que los vehículos no sean un peligro pero los seres humanos somos impredecibles.

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