Jared Ficklin es un hombre que debe diseñar la tecnología en la frontera del presente y el futuro. Más allá de los gadgets, Jared forma parte de Argodisign, el estudio encargado de grandes planes como el diseño del interior de las cápsulas del Hyperloop y el teleférico The Wire, que buscan cambiar por completo la movilidad en Estados Unidos.

Ficklin trabajó durante años como encargado del área interactiva del festival SXSW en su ciudad. De todas las instalaciones que hizo, The Other Singularity puede definirse como su obra maestra. Una pregunta abierta de la privilegiada (y a veces absurda) posición de la tecnología en la vida moderna y cómo la sociedad acepta los viejos inventos con un twist "innovador."

El lema de Argodisign es: “La tecnología debe ser bella, útil e invisible”, pero la verdad es que Hyperloop y The Wire son de todo menos discretos. Son el principio de algo muy grande y disruptivo. En la octava edición del Festival de Arte digital, diseño y animación Cutout Fest, en Querétaro, tuvimos la oportunidad de hablar con Ficklin sobre el futuro de las ciudades.

La revolución tiene cuatro ruedas

Juegos Olímpicos de Tokio

El golpe más letal a las ciudades tal y como las conocemos hasta ahora vendrá con la masificación de los coches autónomos, de acuerdo con Ficklin. No sólo cambiará la industria energética en las urbes, el tránsito, el transporte de personas y las distribución de las mercancías, dará una cara completamente nueva a las ciudades.

Sin embargo, se tendrá que empezar con la infraestructura que ya conocemos, aquella que historiadores y urbanistas conocen como las automobile cities, ciudades que fueron trazadas y crecieron desconcentradas, pensando en los automóviles como el principal medio de transporte.

“En Estados Unidos los garajes y los cajones de estacionamiento van a cambiar por completo”. La teoría de Ficklin y otros futuristas es que la autonomía de los vehículos permitirá que se liberen los garajes y que este espacio podrá ser usado para volver las casas capaces de autoabastecerse haciendo de los garajes de estacionamiento un micro making station para cada hogar que incluya micro agricultura hidropónica y quizá herramientas que permitan construir algunos productos en pequeña escala.

Sobre el trazo urbano, Jared explica: “Actualmente tenemos una gasolinera en cada esquina por la pereza humana, que olvida que tenemos que rellenar el tanque. Pero los vehículos autónomos pueden resolver esa cuestión muy fácilmente, si ponen tres estaciones de energía a las afueras de la ciudad, los autos pueden conducir hacia allá a las tres de la mañana, rellenarse y regresar, entonces no necesitaremos de mil gasolineras dentro de la ciudad."

¿Qué deben hacer los Gobiernos para las urbes caóticas? En palabras de Ficklin: conectar todo lo conectable y automatizar la infraestructura ya existente. Jared cree que el cambio y el orden comenzará cuando dejemos de pensar en el transporte público como una triada de metro, autobuses y automóviles. “Si no puedes resolver el tráfico ni el caos, lo mejor que se puede hacer es añadir el mayor número de opciones de transporte posible”.

“Los humanos hacemos terribles decisiones. Los humanos decidimos ver el teléfono en vez de avanzar cuando la luz está en verde o escoger el peor camino. Socialmente también hacemos decisiones terribles: todos decidimos salir a la misma hora del trabajo y tomar la misma vía. ”

The Wire
The Wire

Economía just-in-time

La predictibilidad de la tecnología podría revolucionar también el sistema de distribución de mercancías. En una ciudad conectada con vehículos autónomos se podrá planificar la distribución de productos y de personas sin tener que hacerse por separado como actualmente se hace con los camiones de mercancías y los de pasajeros.

Si los puntos de distribución, los vehículos y la ciudad están conectados será posible recoger paquetes en alguna estación y dejarla en otra que quede en el camino del destino al que las personas del interior del vehículo se dirigen. Luego ese paquete sería recogido por otro y así sucesivamente para lograr el menor tiempo hasta su lugar de destino. Como una cadena de hormigas. Tener acceso inmediato a lo que se desee y necesite crearía una economía que Ficklin llama just-in-time y podría cambiar el concepto que tenemos sobre el consumo.

Un paso más allá: podría cambiar el sentido actual de la propiedad. Si hoy en día necesitamos un martillo —y un día nos damos cuenta de que todos necesitamos uno— entonces todos tendremos un martillo, lo que en términos económicos se traduce en mucho metal, madera y plástico. Ahora imagina que la cadena de distribución se hace tan eficaz como para proveer a las personas de lo que necesitan en el momento justo, entonces no será necesario que todos compremos un martillo, podemos rentarlo o pedirlo prestado por el tiempo que lo vamos a usar creando nuevas formas de acceder a ciertas mercancías temporalmente.

¿En cuánto tiempo comenzaremos a ver estos cambios? “Se trata de un cambio que comenzará en dos años con los vehículos autónomos premium que se estaciones solos y probablemente se consumará en cincuenta años.”

La industria de lo humano

Este año en el Foro Económico de Davos el tema fue la Cuarta Revolución Industrial. Líderes políticos y económicos se juntaron en Suiza para hablar de la automatización del trabajo y cómo la inteligencia artificial remplazará en los siguientes años a 7.1 millones de personas en las 15 economías más desarrolladas del mundo.

Si la revolución tiene cuatro ruedas, la Cuarta Revolución Industrial tiene nombre y apellido y comienza con Uber, la multinacional líder en el servicio de taxis y que ya ha hecho una importante inversión en la investigación de los coches autómonos, que en la primera etapa tendrán supervisores humanos y después probablemente prescinda de ellos.

¿Qué pasará con el desempleo? “Será un tema serio. Tendremos que crear nuevos trabajos. Hay algo para lo que las computadoras son realmente malas, incluso con machine learning las computadoras son malas para reconocer objetos y todavía se necesitan humanos para ello”, responde Ficklin.

Los humanos podrán ser remplazados en cientos de tareas, pero hay algo para lo que somos realmente útiles: para sentir: **“Crearemos toda una industria basada en la empatía e interacción social”, aventurarse a predecir exactamente cómo será el negocio de la empatía es arriesgado en pleno 2016 pero el futurista adelanta que se tratará de algo así como acompañantes de Uber telepresentes con quienes hablar durante el trayecto.

Respecto al entretenimiento y en general la comunicación humana, Jared opta por la realidad integrada, el siguiente paso de la realidad aumentada que permitirá integrar el mundo físico y digital con proyecciones y tecnología wearable no intrusiva. "La realidad virtual continuará siendo algo de nicho".

La brecha digital

El futuro de las ciudades tal y como lo describe Ficklin parece ser el paso lógico en los países desarrollados, pero en aquellos que tenemos el eufemismo de "en vías de desarrollo" como México y el resto América Latina, donde la brecha digital es igual de grave y profunda que la desigualdad económica, suena todavía lejano.

“La brecha digital está ahí pero se puede ver como una oportunidad. Si lo pensamos bien, las zonas que no están conectadas no deberán pasar por la fase de los cables de cobre, saltarán directamente a la tecnología Wireless. Tampoco deberán pasar por la etapa de las computadoras personales, saltarán directamente al Smartphone”.

¿No es Jared Ficklin un futurólogo muy optimista? "Yo trabajo con tecnología que asusta a la gente", dice. Finalmente, ¿qué es lo que hará que la tecnología punta penetre en lugares donde todo lo que Ficklin dice suena como el escenario de una película de ciencia ficción hollywoodense? “La tecnología tiene que ser relevante”.