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Si quieres montar un negocio y necesitas inversión, no hay nada mejor que una campaña de crowdfunding. Explicas tu proyecto en una página web y los interesados te envían el dinero que crean necesario a tu fondo. Sin preguntas, ni respuestas. El emprendedor nunca sabrá quién le ha dado el dinero y si realmente es una persona viable económicamente hablando.

Si lo que necesitas es un préstamo, la metodología es más o menos la misma. Entras en páginas web como la de Kueski o Kubo Financiero y pides la cantidad de dinero que necesitas. Normalmente, recibes el dinero sin problema. Igual, sin preguntas, ni respuestas.

En México, este tipo de empresas están empezando a ganar relevancia y algunas de ellas han otorgado hasta 100 millones de pesos (unos 50.000 millones de dólares) en préstamos en un año en cantidades de 500 a 5.000 pesos (de 25 a 250 dólares).

Esto se va a acabar. A partir de ahora, preguntarán y tendremos que responder. El proyecto de Ley de Tecnología Financiera, en el caso de aprobarse, obligará a las plataformas de financiamiento colectivo que otorguen préstamos a crear un registro de sus usuarios y saber si tienen solvencia económica, informó el diario The Huffington Post.

Cada mes, estas empresas deberán verificar a través de la Sociedad Crediticia o con alguna institución con el mismo fin el riesgo económico de las personas que requieran sus servicios, saber si son "sujetos de crédito".

Algunas empresas sí verificaban si el sujeto que pedía el préstamo era "sujeto de crédito" o no, pero no consultaban para ello el Buró de Crédito, la institución que registra y califica si eres un deudor de la banca tradicional, ni pedían aval.

De plataforma online a banco tradicional

La metodología que han utilizado para verificar el estado económico de sus usuarios deberá ser presentada a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). Cada vez más, estas empresas de servicios financieros a través de soluciones estratégicas se parecerán más a un banco tradicional.

A la hora de enviar el dinero a sus usuarios, las startups o compañías deberán formar un sistema de cobranza para enviar el dinero a sus usuarios.

A las autoridades mexicanas les preocupa la competencia que estas compañías tecnológicas hacen frente a los bancos tradicionales. Las startups ofrecen los préstamos sin tanto trámite y mucho más rápido que un banco. Por ello, las autoridades han decidido regular de una manera más estricta los servicios de estas startups.

Kueksi o MiMoni ya contaban con análisis de datos y filtros que les daba información sobre el riesgo económico de sus clientes pero, si se aprueba la Ley FinTech, estas empresas tendrán que incluir a una institución tradicional en sus metodología para elegir a sus deudores.

Si una de las empresas no lleva a cabo tales acciones, la CNBV tendrá el poder de suspender la compañía de manera temporal o definitiva.

El proyecto de ley consta de 25 páginas en las que se busca regular todo tipo de financiamiento o pagos vía digital con el objetivo de proteger "los intereses del público inversionista, minimizar el riesgo sistémico del sistema financiero, así como impulsar el desarrollo, crecimiento económico, la sana competencia y las buenas prácticas entre los proveedores de los servicios referidos", explica el documento.