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Desde que el 2 de octubre los colombianos votaran en contra de los acuerdos de paz que el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) negociaron y firmaron en La Habana, los involucrados han sacado un plan B que podría darle una nueva oportunidad al cese de la guerra.

Tras nuevas negociaciones el acuerdo se modificó. El jueves a las 11 de la mañana (hora local) se firmará un nuevo acuerdo entre el Gobierno de Santos y las FARC representadas por Timoleón “Timochenko” Jiménez en el Museo Quinta de Bolívar en Bogotá, según informó El Espectador.

Se prevé que el próximo martes el acuerdo será pasado a revisión del Congreso y después al Parlamento para su refrendado. De acuerdo con una entrevista de Telesur con Enrique Romero, uno de los representantes del equipo legal de las FARC-EP, el acuerdo es 70% igual al rechazado en referéndum, aunque refiere que esta nueva redacción es mucho más precisa que la anterior y cuenta con “escudos legales”.

Sin embargo, este nuevo acuerdo no acaba de conciliar con los partidarios del NO, quienes lograron una victoria por cerca de 50.000 votos. Una vez más, el expresidente Álvaro Uribe —principal figura opositora de los acuerdos de Paz— ha manifestado su inconformidad con el acuerdo al que tacha de sólo tener algunos retoques sobre el acuerdo previamente rechazado. Además criticó que sea aprobado por la vía del legislativo en lugar de volver a hacer un referéndum.

Sin embargo, de volverse a hacer por la vía democrática el Gobierno se arriesgaría a un nuevo rechazo. El NO en Colombia fue resultado de una exitosa (e inteligente) campaña dirigida por Juan Carlos Vélez, quien en una entrevista para el diario La República detalló la estrategia de campaña:

Estábamos buscando que la gente saliera a votar berraca (enojada). En personas de estratos medios y altos nos basamos en la impunidad, la elegibilidad de guerrilleros con cargos públicos, y la reforma tributaria, mientras que en las emisoras de estratos bajos nos enfocamos en los subsidios.

En la región de la Costa que colinda con Venezuela, difundieron la idea de que el “castro chavismo” se extendería por Colombia.