Los autobuses de la capital servirán para algo más que para transportar ciudadanos. El Ayuntamiento ha comunicado que la instalación de microsensores en la flota de la Empresa Municipal de Transporte tendrán la función de registrar los niveles de ciertos tipos de polen, y sustancias como el ozono y el dióxido de nitrógeno. Además, para que no se vuelva a repetir la reciente situación en la que los conductores de coches no saben hasta por la noche si pueden conducir al día siguiente, este sistema mejorará la predicción de los datos obtenidos hasta 72 horas antes.

Madrid tiene un problema muy serio con los niveles de contaminación del aire, y conocer los niveles es esencial para poner en práctica protocolos críticos como que ciertos coches, según el número de matrícula, puedan o no circular un día determinado. Los datos que se recojan se utilizarán para el desarrollo de una aplicación que sirva para ofrecer información sobre las mejores rutas, la calidad del aire y la temperatura, al estilo de los clásicos paneles instalados en muchos municipios.

Según informa Europa Press, el Ayuntamiento de Madrid añadirá a esto un sistema de predicción basado en modelos de inteligencia artificial aplicados a cada sustancia contaminante. Asimismo, los datos meteorológicos complementarán, junto a la novedad de los de tráfico, el sistema que establece la calidad del aire, haciendo más fiable la comunicación a los ciudadanos.

El objetivo es, pues, conocer mejor no sólo los datos de contaminación, sino saber qué áreas contribuyen más a la reducción de la calidad del aire mediante el refuerzo de unidades móviles. Todas las novedades responden al proyecto IKAAS, una colaboración de la Unión Europea y Japón, en el que el Ayuntamiento está participando como parte del programa Horizonte 2020.