La nueva Selectividad, supuestamente muy parecida a la actual, ha despertado la ira de profesores y alumnos tras la publicación de la orden ministerial que regula los exámenes y que despejaba en parte las dudas que existían sobre cómo iba a ser. Tal ira, que el Ministerio se ha retractado ya de algunos puntos.

El ministro Méndez Vigo había dicho anteriormente que la prueba sería: "Muy parecida a la antigua PAU, pero Educación tendrá una mayor competencia sobre le contenido del examen, respetando la autonomía de las comunidades autónomas".

Sin embargo, en el texto inicial, en el han estado trabajando en conjunto el Ministerio de Educación y el ministro Méndez, se recogía, por un lado, que la parte escrita de Lengua Extranjera contará un 60% y la oral un 40%. Y por otro, que además sería obligatorio examinarse de Filosofía, aunque la materia únicamente se imparta en 1º, fuera cual fuera la especialidad del alumno.

La eliminación de Historia de la Filosofía como asignatura obligatoria en el último curso del bachillerato, que desapareció del currículo con la reforma del PP, hace que Filosofía sólo se imparta en el primer año, lo que implica que los alumnos están todo un ciclo académico sin dar nueva ni refrescar la antigua materia, para luego enfrentarse a una prueba que decide, según la opinión de muchos, el desenlace de su futuro.

Debido a este polémico descontento, este viernes, el Ministerio de Educación ha cedido ante la presión de las autonomías y la mayoría de la comunidad educativa y ha retirando de las reválidas algunas de las cuestiones más polémicas. Así, en el examen final de Bachillerato ahora sólo entrarán las asignaturas troncales generales de segundo curso, lo que supone que finalmente no entrará la Filosofía de primero ni será posible elegir en las optativas asignaturas de primer curso.

Esto es uno de los puntos en los que más descontentos estaban los profesores como Beatriz, que ha decidido no compartir su nombre completo por evitar posibles roces: «Si se nos hubiese dado tiempo para preparar adecuadamente nuestras clases y a nuestros alumnos para la prueba, el problema sería menor. Lo que ocurre es que estamos en noviembre y todavía no sabemos con exactitud cómo va a ser, no tenemos más que unas pautas generales que proporcionan poca información».

Por su parte, los chavales a los que hemos preguntado opinan todos lo mismo, no se ven capaces y encontraban poco lógico que se quisiera examinar de asignaturas de primero cuando ellos ya se ven desbordados con sólo recordar este año:

«No seremos capaces. Yo estoy en 2º de Ciencias Sociales y el curso pasado vimos la asignatura muy por encima. No fuimos preparados para tal prueba, por lo que estudiar esta de nuevo por nuestra cuenta, cuando algunos no conservamos apuntes ni libros, y mucho menos tiempo, será un reto imposible. De haber sabido previamente que sería evaluable, muchos de nosotros la hubiéramos cursado este año. A veces no somos capaces de recordar todo un temario de un curso, como para hacerlo de dos…».

Beatriz respecto a las asignaturas de primero dice que no es incoherente pero sí desconsiderado: «Haber intentado incluir en la prueba asignaturas de 1º sin continuidad en 2º es muy desconsiderado, pero hay que tener en cuenta que estas pruebas son pruebas de etapa, de todo el Bachillerato, por lo cual no es incoherente con el espíritu con el que se concibieron. Eso sí, a los chavales que se la están jugando para entrar a una carrera o a otra, o para titular, como puede ocurrir más adelante, no creo que esto les pareciera un consuelo».

Por otra parte, como comentábamos, tras muchos años de intenciones frustradas, quejas y críticas respecto a la poca "verdadera" competencia lingüística extranjera con la que salen los alumnos españoles de la educación secundaria, este año se implanta por primera vez la prueba oral de Lengua Extranjera en la prueba de acceso a la universidad y, además, con un porcentaje nada desdeñable del total de la nota; contará un 40%. De momento, no se han retractado de este punto.

Profesora: «Yo no soy especialista en inglés, pero me aventuro a decir que, tal y como están las ratios, con 40 alumnos en una clase, es difícil practicar las destrezas orales adecuadamente. Y el problema no es único de Bachillerato, viene de atrás. En una clase de ESO, con 30 chicos y chicas, es prácticamente imposible trabajar ese aspecto».

Alumna: «El porcentaje es excesivo. Apenas hablamos en clase en inglés ya que no disponemos de tiempo (3 horas semanales), al igual que no realizamos “listening”, dejando de lado que algún curso —como es mi caso— tengas a un profesor que se desentienda, llegando a perder el nivel obtenido hasta entonces. Aprender un idioma es imposible sin escucharlo y hablarlo, cosa que no es viable en colegios e institutos».

En otras novedades, hacer la prueba ya no será obligatorio para los estudiantes que no quieran cursar estudios universitarios y en el contenido del examen, se podrán incluir por primera vez preguntas tipo test, lo que técnicamente se conoce como "respuestas de opción múltiple" mientras que el resto serán de las conocidas como "abiertas" y "semiabiertas" (respuestas cortas y desarrollo) siendo competencia de las autonomías cuántas ponen de cada tipo (hasta un 50% máximo en las de tipo test) y su configuración. El profesorado en cuanto a esto, no lo rechaza pero tampoco confía demasiado en su implantación:

«Creo que pueden ser útiles en algunas asignaturas, siempre y cuando no sean la totalidad del examen, pero en otras tienen poco sentido. Si estamos caminando a las pruebas estandarizadas, a los modelos con una única respuesta, creo que vamos en la dirección equivocada».

Así pues, al final, en el examen final de Bachillerato que sustituye a la selectividad sólo entrarán las asignaturas troncales generales de segundo curso, lo que supone que finalmente no entrará la Filosofía y quedará una reválida de 2º de Bachillerato muy similar a las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) finiquitadas por la Lomce.

Los exámenes se realizarán en cuatro días, todos tendrán una duración de 90 minutos y al menos habrá que dejar 20 minutos de descanso entre uno y otro. La convocatoria para el curso 2016-2017 está programada para realizarse antes del 10 de junio y los resultados deberían publicarse antes del 24 del mismo mes. Veremos cómo enfrentan los próximo universitarios esta complejidad extra y si salen bien parados de ella.

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