En el marco de IFA 2016, Sony presentó dos nuevos dispositivos móviles: Sony Xperia XZ y Sony Xperia X Compact. El primero de ellos, tanto por sus características técnicas como por su precio, sucede al Sony Xperia X Performance como el dispositivo insignia de la compañía asiática.

El segundo de ellos, en cambio, se centra en un nicho de mercado muy determinado: el de los teléfonos de menos de cinco pulgadas. El Xperia X Compact sucede así al Xperia Z5 Compact que ya analizamos en Hipertextual, aunque lo hace con algunas sutiles diferencias que le otorgan una mayor posibilidad de éxito. Y es que, a diferencia de los anteriores modelos del Compact, este Xperia X Compact apuesta por un segmento de precios inferior al que tradicionalmente han ocupado sus predecesores.

El Xperia X Compact apunta hacia un nicho de mercado inferior al de sus predecesores: 449 euros de PVP y un SoC inferior al flagship lo confirman

Esta decisión obviamente ha repercutido sensiblemente en sus características técnicas, que se sitúan por debajo del modelo premium de la marca. El primer “recorte” lo encontramos en el SoC, que pasa de ser un flamante Snapdragon 820 a un Snadpragon 650. La RAM, eso sí, se mantiene constante: 3 GB.

Afortunadamente, el duo formado por el Snapdragon 650 y los 3 GB de memoria RAM es lo suficientemente solvente como para satisfacer las necesidades del público potencial de este dispositivo. Y es que este SoC equipara en rendimiento a los Snapdragon 810 que gobernaron la gama alta durante 2015. Cero quejas en este sentido.

El diseño tampoco es un problema. Compacto, ergonómico y suave. La inclusión de materiales como el alumno o el cristal habría sido un buen detalle, pero el Xperia X Compact, a pesar de ello, otorga un buen feeling en la mano. El único punto realmente negativo en este sentido es la ubicación de los botones de volumen, situados en la mitad inferior del lateral derecho. En modelos más grandes como el Xperia XZ, esta ubicación no resulta molesta en absoluto. En este modelo tan compacto, en cambio, resulta de difícil acceso y un poco antinatural.

Por otra parte, resulta difícil de comprender la no inclusión de resistencia a agua y polvo como sí podían presumir otros modelos de la marca —incluso los predecesores al Xperia X Compact—. El sensor de huellas dactilares, en cambio, sí se ha conservado en este nuevo modelo: eficaz, veloz y bien posicionado.

El Sony Xperia X Compact es un magnífico terminal, pero su precio y su cámara pueden jugar en su contra

La pantalla, reducida en dimensiones hasta las 4.6 pulgadas, peca exactamente de lo mismo que su hermano mayor: la temperatura de color. Por lo demás, buen panel con buena resolución, buenos colores y lo suficientemente brillante como para no generar problemas de visibilidad en exteriores.

La cámara, por desgracia, es el punto más crítico del Sony Xperia X Compact. Al igual que sucede con la pantalla, la cámara del Xperia X Compact peca de los mismos errores que la del Xperia XZ: dificultades en el procesado, ruido y problemas en las mediciones. Todo ello, obviamente, cuando la enfrentamos a situaciones complejas. Ante buenas iluminaciones, la cámara del Xperia X Compacto logra unos resultados realmente buenos.

Dejando el aspecto fotográfico a un lado, el Sony Xperia X Compact emerge así como una buena alternativa en el mercado de los teléfonos “pequeños”. El problema es la gran competencia que le espera en las tiendas. Por un lado pelea con terminales como el iPhone SE (más potente, con mejor cámara, un diseño antiguo pero premium, etc.); por otro, se enfrenta a los gama alta del año pasado como el Samsung Galaxy S6 o el Nexus 6P, que ya rondan esos precios en múltiples distribuidores.

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