Un tribunal británico rechazó que los chóferes de Uber fueran contratistas, como la empresa asegura. Para las leyes británicas, los conductores de Uber son empleados y como tales merecen un salario base y vacaciones pagadas.

Esta decisión afectará a los 30.000 conductores de Uber inscritos en Reino Unido, aunque también se espera que tenga repercusiones en los más de 100.000 trabajadores independientes que laboran en servicios basados en apps con poca (o ninguna) seguridad social.

Esta medida podría sentar precedentes en otras latitudes para que los trabajadores de Uber reclamen sus derechos como empleados, algo que atentaría contra el modelo de la empresa que recluta bajo la promesa de "sé tu propio jefe" o " trabaja cuando quieras". Sin embargo, para que esto suceda, los conductores deberán confrontarse con las leyes laborales en cada país.

El abogado Nigel Mackay, quien representó a los chóferes ante el tribunal, declaró:

Los conductores de Uber trabajan largas jornadas laborales para cubrir sus gastos básicos. Es el trabajo de estos chóferes el que ha permitido que Uber se convierta en la multimillonaria corporación global que actualmente es.

Por lo pronto, Uber apelará la decisión del tribunal y continuará la batalla legal por mantener el statu quo de la empresa.

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