Las rondas de financiación vinculadas al mundo de la biotecnología se suceden una tras otra. En lo que llevamos de año, la cifra alcanzada supera los 160 millones de euros tanto de inversores nacionales como internacionales. Y, por lo que parece, no tiene la intención de parar en lo que resta de año.

La última de ellas ha sido la biotecnológica con sede en Barcelona, Iproteos. Con la participación de Caixa Capital Risc, Kinled Holding y ASCIL Biopharm, la spin-off acaba de cerrar una ronda de financiación por 1,5 millones de euros. Con esto ya ascienden a 3 millones de capital externo entre inversores públicos y privados. Los cuales, confirma la líder del proyecto Teresa Tarragó a Hipertextual, "son muy complicados de obtener en España".

El objetivo es lograr fondos para culminar sus investigaciones preclínicas y poder usar el fármaco en pacientes lo antes posible. En concreto, sus estudios están enfocados al tratamiento del Déficit Cognitivo Asociado con la esquizofrenia y en segunda instancia, en la epilepsia y aterosclerosis. A través de su tecnología propia IPROTech, que emplea el diseño de moléculas terapeúticas, tienen la misión de frenar la progresión y revertir los síntomas de las mismas en los pacientes afectados, ya que por el momento su cura no es posible. El tratamiento de los síntomas asociados, fatales en algunos casos, podrían mejorar la calidad de vida de muchos de los pacientes y, según Teresa, mejorar las investigaciones asociadas.

En el estadio previo de la fase preclínica, fase I y fase II, el siguiente paso es entrar en la etapa para pacientes, que según nos cuenta el equipo será en 2019. Para lo cual, también aprovechará la ayuda financiera y empresarial de sus inversores. Después acudirán a alguna gran farmacéutica para patentar el producto.

Hay que partir de la idea de que, como nos explican desde la spin-off, "aún nos queda mucho para hacer entender a la sociedad" y que no deja de ser una de las enfermedades más desconocidas de la sociedad pocos saben qué es y cómo se manifiesta. Según los datos de la Organización Mundial de la Salud, esta patología afecta a un total de 45 millones de personas en todo el mundo. De las cuales, casi el 80% están afectados por el Déficit Cognitivo que ataca directamente a la capacidad de procesar y memorizar información de su entorno. Para Iproteos, "es prácticamente imposible curar algo de lo que se desconoce la causa y que varia tanto entre pacientes", pero al menos hay que ser capaces de paliar los síntomas.