coche autónomo

Dentro de no muchos años veremos cómo se han reducido drásticamente el número de accidentes graves en la carretera gracias al vehículo autónomo, no es una ilusión, es una realidad que serán más seguros y fiables que el ser humano. Bajo esta premisa sale una pregunta ¿podría el coche autónomo decirte que no puedes tomar el control? Y es que muchos pensamos que vamos a ser mejores que el coche autónomo y quizá queramos conducir en algún momento porque nos apetezca, solo por placer.

Los coches autónomos de primera generación, los que mantengan el puesto de conducción completo y disponible para ser usado por un ser humano, tendrán que equipar cámaras y otras tecnologías para monitorizar la atención y el comportamiento del conductor. El objetivo es que el coche autónomo tiene que determinar si estás en buen estado y si tus reflejos son los adecuados, por supuesto, analizarán que nuestras facultades no se vean alteradas. En definitiva, si el coche no considera que lo vayas a hacer bien, no vas a conducir en el futuro.

Así ve un coche autónomo

Un coche autónomo de nivel 3 debe tener la capacidad para saber cuándo y cómo ceder el control del vehículo al conductor, una opción que ningún fabricante se ha atrevido a desvelar ni a indicarnos cómo podría funcionar o qué podría tener en cuenta. Este hito es muy complejo ya que cada persona es diferente y, o bien el coche nos conoce o bien será muy complicado llegar al nivel 3.

Google por ejemplo plantea como opción no dar esta alternativa y saltarse directamente el nivel 3. Con el coche autónomo no se necesita conductor, por lo tanto no hay necesidad de transferir al ser humano la capacidad de conducir. Esto implica que estaremos mucho tiempo parados en nivel anterior de la conducción autónoma y posiblemente se retrase la llegada del nivel 4 fruto de la desconfianza. No podemos pasar de conducir a dejar que una máquina lo haga por nosotros de la noche a la mañana.

Ford por su lado ha confirmado que su primer coche autónomo no tendría ni volante ni pedales y que además no podrá comprarse pero que tampoco podrá salir de la ciudad. De esta forma limitan los posibles errores ya que el entorno está controlado y tampoco hay opción de que alguien tome el control.

Ya existen los detectores de fatiga, analizan el parpadeo de los ojos para determinar si estás muy cansado o no. Son sistemas que sirven de aviso para evitar accidentes pero no pueden prohibirte conducir. Otro ejemplo actual es el piloto automático de Tesla, que exige al conductor prestar atención, en caso contrario, se desconecta el sistema. Ahora mismo es el conductor el que debe controlar y permitir al coche conducir solo, en pocos años veremos cómo la situación se da la vuelta.

¿Qué acabará por llegar? Solo el tiempo tiene la respuesta.

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