Los videojuegos, como medio narrativo que incorpora la interacción, pueden permitirse incorporar disyuntivas y dilemas a lo largo de la aventura; pese a que siguen siendo muchos videojuegos los que varían entre poco y nada según nuestras decisiones, cada vez hay más proyectos en los que nuestra huella queda marcada.

Tanto si eres uno de esos jugadores que se bloquea por el simple hecho de pensar en aquello que puede estar perdiéndose como si eres de los que aprovechan la ficción en la que se encuentran para derrochar maldad por los cuatro costados, te habrás enfrentado a múltiples elecciones. Destacamos, con todo tipo de detalles y spoilers, algunas de las más complicadas.

Metal Gear Solid

Uno de los momentos álgidos que Kojima desperdigó por la saga Metal Gear Solid. En la escena de la tortura de Solid Snake a manos de Revolver Ocelot, la rendición significaba la muerte de Meryl.

Para evitarlo, no bastaba con una simple elección de una línea de diálogo si no que teníamos que “sufrir” al mismo tiempo que Snake, pulsando sin cesar los botones que se nos pedía. Este proceso se repetía durante varias fases, en las que la intensidad de la tortura (y por ende, lo rápido que debíamos pulsar el botón) iba en aumento y, en esa época, fueron muchos los que terminaron sucumbiendo. Un clásico de la historia de los videojuegos.

Heavy Rain

El gran valor de la obra de Quantic Dreams está, precisamente, en bombardear al usuario con decisiones que, en su conjunto, terminaban desembocando en hasta 22 finales distintos. Empezando todo con la desaparición de Jason, hijo de Ethan Mars.

Uno de los dilemas más memorables que plantearon David Cage y su estudio fue al que se enfrenta Ethan, obligado a matar a un hombre desconocido para evitar la muerte de su otro hijo, Sean; hombre del que, para complicar las cosas, se nos cuenta que tiene dos hijos.

Grand Theft Auto IV

Rockstar repitió un esquema relativamente parecido en las dos últimas entregas de su archiconocida franquicia. En la recta final de la historia de Niko Bellic, el protagonista de Grand Theft Auto IV (el juego con más elecciones de los desarrollados por Rockstar), debíamos decidir entre aceptar un trato con Dimitri Rascalov o, por el contrario, matarlo tras múltiples desavenencias.

Roman Bellic, nuestro primo, nos instaba a hacer lo primero y huir a Vice City mientras que Kate McReary, nuestra pareja, defendía que lo mejor sería dejar de lado la avaricia. El pequeño giro de tuerca está en que la banda de Dimitri terminará matando al personaje que hayamos hecho caso. Un mazazo para terminar una de las historias más oscuras escritas por Rockstar.

Fable II

Sin duda, una de las sagas pioneras en incorporar elecciones que variaran el transcurso de la historia y, en este caso, incluso la apariencia y habilidades de nuestro personaje. En su segunda parte, sin ir más lejos, se nos bombardea constantemente con elecciones y la capacidad de crear una vida paralela a nuestro antojo. Pero si hubiera que destacar una de entre todas ellas, esa es la última.

En el deseo tras el final del videojuego se nos presentarán tres opciones: recuperar a nuestra familia (esto incluye a nuestro querido perro, que había muerto minutos antes), revivir a todo habitante de Albión que hubiera fallecido hasta ahora o recibir una cantidad ingente de dinero. Todo ello, claro, con los distintos bonus de puntos de bondad y maldad. Complicado.

The Walking Dead

De nuevo, formando parte de la oleada de “aventuras gráficas” contemporáneas como Heavy Rain, The Wolf Among Us o Life is Strange, el trabajo que catapultó a los chicos de Telltale Games al estrellato brilló por lo que pesaba cada decisión en la aventura de Lee y Clementine, dos grandísimos personajes.

Salvar a alguien que ha colaborado con nosotros o a un niño en peligro, elegir entre dos de nuestros compañeros, acabar o no con nuestro hermano convertido en zombi, cortarnos el brazo para o, quizá una de las más difíciles, ¿qué decirle a una niña cuando sabes que todo va a ir mal? Son infinidad de decisiones (algunas con trampa) las que se toman en esta cruda e intensa aventura.

InFamous

El videojuego de Sucker Punch fue un título de acción notable y una positiva sorpresa que, además, incorporó un sistema de karma semejante al que habíamos visto en sagas como Fable o Fallout.

Este característica, no del todo aprovechada durante el transcurso de la historia, terminó “brillando” en una de las decisiones finales del título, teniendo que elegir entre salvar a nuestra pareja, Trish, o rescatar a seis doctores que trabajarían en la cura de la pandemia que asola la ciudad. Un auténtico dilema moral que, eso sí, termina teniendo trampa y perdiendo todo valor: nuestra novia no era tal si no que se trataba de un muñeco y terminaba muriendo al mismo tiempo que los doctores.

Bastion

El debut de los chicos de Supergiant Games nos pilló a todos por sorpresa y Bastion es, desde entonces, uno de los videojuegos indie mejor valorados de la historia (sí, pese a lo terriblemente cargante de su narrador). Para poner la guinda nos enfrentaron a una compleja decisión final.

Tras recorrer el mundo acabando con nuestros enemigos y ver cómo este había sido afectado y muchísimos inocentes habían muerto, podíamos tomar la decisión de restaurar todo aquel o aquello dañado con la posibilidad de que la catástrofe volviera a tener lugar o, por contra, afrontar las consecuencias y seguir el camino marcado. Todo ello con la influencia de personajes tan queridos como Zulf y Zia.

Fallout 3

Los juegos de Bethesda no se caracterizan, pese a ser mastodónticos RPG, por presentar elecciones con gran repercusión o consecuencias de peso en la historia del videojuego. Un par de excepciones de esta superficial libertad de acción se pueden encontrar en Fallout 3.

Quizá la más icónica (y obligatoria si seguíamos la trama principal) era la de elegir si hacer saltar por los aires la ciudad de Megatón: de un plumazo, apretando un simple botón, podíamos elegir eliminar la ciudad principal del videojuego y todos sus habitantes. Posteriormente, el dilema de la Torre Tenpenny y sus consecuencias también es de esos que cala hondo en el jugador.

Mass Effect 3

BioWare se ha caracterizado por desarrollar videojuegos de rol sobresalientes en los que, además, suelen empoderar al jugador mediente la posibilidad de elección en momentos clave. Lo hemos visto en Knights of the Old Republic, en Dragon Age y, sobre todo, en la trilogía de Mass Effect.

Son muchas las elecciones complejas y difíciles de tomar en la saga pero, por influencia y dimensión, elegir qué raza debe ser la extinguida entre los Geth y los Quarianos suposo una durísima disyuntiva. Más aún si habíamos conectado con personajes de nuestra patrulla como Tali y Legión. Y luego está el final, claro.

Grand Theft Auto V

De nuevo, volvemos a ver a Rockstar y su saga por excelencia en la lista. GTA V fue un juego que volvió a incorporar bastantes decisiones, sobre todo en las misiones de golpes y atracos, que tenían cierta influencia en el gameplay pero no en el desarrollo de la historia. Salvo una.

Era en el tramo final de la aventura cuando Franklin se veía en la disyuntiva de matar a Michael o Trevor, sus compañeros de fechorías durante todo el videojuego. Pero, claro, aquí existía la posibilidad de no acabar con ninguno de los dos y, unidos, terminar con aquel que nos había puesto en un brete. Cierto es que, si hubiera estadísticas, la elección neutra ganaría por goleada pero, pese a todo, hablamos de una decisión con un fortísimo peso.