comer

Kyle Cassidy (Wikimedia)

Ahora que el verano parece lo suficientemente lejos, es hora de retomar la rutina y ponerse en forma. Así que, ¿por qué no? Vamos a hacernos con uno de esas curiosas pulseras que nos ayuden a mantener la línea y gamificar la actividad física que hacemos. Pero ¿y su uso no fuese tan efectivo como creemos? Un reciente estudio de la Universidad de Pittsburg y dirigido por el experto John M. Jakicic muestra que los efectos de los wearables de fitness no son tan maravillosos como tendemos a creer. Pero ¿qué hay detrás del estudio?

Estudiando el ejercicio físico

El estudio, realizado durante dos años y con más de 400 personas de diversa edad e índice corporal, muestra que las personas que comenzaron a usar los wearables de fitness a partir de los seis meses perdieron menos peso que los participantes sin los dispositivos. Según el estudio, los participantes con wearables de fitness perdieron de media la mitad de peso, aunque todos y cada uno de los participantes se encontraron físicamente más saludables al final del experimento. Para realizar el estudio, todos los sujetos fueron aconsejados y entrenados de la misma manera. La diferencia crucial surge a partir de los seis meses, cuando a la mitad de los participantes registran sus detalles de actividad y medidas físicas en un diario mientras que la otra mitad se usa dispositivos wearables de fitness. Por lo demás, ambos grupos fueron aconsejados y dirigidos de la misma manera, siguiendo los mismos patrones y usando la misma información. También fueron asistidos de la misma forma. Entonces ¿dónde está la diferencia?

¿Qué conclusiones se pueden sacar?

La primera y más inmediata es que este es sólo un estudio. El primero de muchos, con total seguridad. Pero sólo uno. Por tanto, es imposible sacar una conclusión tajante. En ciencia, cada estudio es un paso más de una senda que no acaba nunca. Únicamente cuando miramos atrás y vemos un largo recorrido podemos decir que vamos por buen camino. Los propios investigadores explican que hace falta ahondar mucho más en este aspecto. La siguiente hipótesis es que probablemente los dispositivos y wearables de fitness no permiten trabajar con la información para reaccionar igual de bien que los sistemas clásicos de seguimiento físico.

A. Aleksandravicius / Shutterstock.com

Ambos grupos fueron monitorizados y aconsejados por igual (mediante lo que se conoce como intervenciones: llamadas telefónicas, mensajes de texto y una web). La diferencia era la fuente de información y su gestión para modificar la actividad y la dieta en busca de rebajar peso. Sin embargo, las medidas obtenidas tampoco ayudan a sacar una conclusión clara. Esto señala a otras preguntas sobre el uso de los wearables de fitness: ¿fueron bien escogidos? ¿Depende de la marca? ¿Qué tipo de dispositivo es el más efectivo? Todos estos factores son intrínsecos y pueden afectar enormemente en la calidad de las mediciones y, como consecuencia, en la efectividad de las intervenciones.

¿Podemos decir que usar wearables de fitness no es efectivo? Rotundamente no. No hay que confundir los resultados. La hipótesis con la que podemos trabajar explica que los dispositivos no son tan efectivos como el seguimiento clásico de la actividad física. Pero no podemos decir que no funcionan. En primer lugar, como siempre ocurre con el ejercicio físico, la actividad ha de ser voluntaria e implica un sacrificio. Si no se sigue una disciplina, no funcionará. El método de seguimiento, sencillamente, ayuda a que sea más efectiva. El seguimiento clásico, por una razón que todavía no está clara, parece más efectivo por el momento.

La moda de los wearables de fitness

Según los datos del IDC, el pasado 2015 en el mercado de los wearables de fitness se experimentó una subida del 197% con respecto a las ventas del año anterior. Hablamos de la venta de veintiún millones de unidades solo en el tercer trimestre del año fiscal. Actualmente, aunque todavía es un mercado relativamente pequeño en comparación con otros dispositivos móviles, los wearables de fitness están bastante extendidos. Hay quien ha tratado de subirse al carro y pregonar a los cuatro vientos la increíble utilidad de las pulseras y otros gadgets destinados a monitorizar la actividad física.

Pero, hasta la fecha los estudios realizados sobre su utilidad han contado con una muestra muy pequeña de usuarios o con fallos de diseño. Este es uno de los primeros grandes estudios que muestran resultados claros. Aunque no son suficientes para llegar a hacer afirmaciones tajantes. Aún así, queda claro que comprar wearables de fitness no es "tirar" el dinero a la basura, al igual que tampoco es algo estúpido. No, al menos, si no se quiere. De lo que habla el estudio es de efectividad. Y más allá de eso, todavía queda mucho por descubrir.