En la IFA más light que se recuerda, Samsung es de las pocas marcas que están suponiendo algo de brillo. Tras la presentación de los nuevos Gear S3, la compañía ha apuntado a un futuro clarísimo con sus televisores.

«Clarísimo» porque ni siquiera con la apuesta gradual por las pantallas curvas veíamos un apoyo tan claro a un tipo de tecnología en particular: Quantum Dots, que más allá de la electrónica de consumo tiene aplicaciones en sectores como la biología, la medicina o la energía.

Un poco de historia

Tras el asentamiento de los televisores CRT (de tubo) a finales del siglo pasado, comenzó una nueva generación de pantallas que se dividía principalmente en dos tipos: materiales orgánicos, y materiales no orgánicos. Entre los primeros estaban el plasma, con tantas ventajas como dolores de cabeza a corto plazo, y su evolución a OLED. Entre los segundos, el LCD, y su posterior mejora a LED.

Las mejoras no fueron sólo encaminadas a la calidad de imagen, la profundidad del color o el brillo, sino también a la eficiencia energética y la durabilidad del producto: el plasma lograba un negro excelente, pero los logos de las cadenas de televisión iban quedándose anclados a la pantalla con el paso de pocos años, motivo que condenó a esta tecnología.

Ahora, en 2016, Quantum Dots es tratado por Samsung como la próxima gran tecnología de largo plazo que marcará la fabricación de televisores durante los próximos años. En jerga de póker, un verdadero all-in para incrementar sus ventas y prestigio: todo a una tecnología. No es una cuestión baladí: Samsung es la marca líder en ventas de televisores, por mucho.

Su funcionamiento se basa en el doble filtrado de color de cada una de las partículas, micropuntos o puntos cuánticos (¡bingo! Quantum Dots) que conforman estos paneles. El resultado, un espectro de colores muchísimo mayor -a nivel de marketing se habla de 1.000 millones de colores- y una eficiencia energética mayor, así como una muy alta durabilidad.

10 años de garantía

A finales de los noventa, en España comenzaron a popularizarse algunas marcas de coches asiáticas que hasta entonces apenas habían tenido presencia. Uno de los grandes exponentes, que no tardó en encaramarse a los top ventas, fue Kia, que si por algo convenció al comprador de automóviles de clase media y media-baja fue por ofrecer siete años de garantía con sus coches. Frente a un mercado complicado y un posicionamiento de marca complejo, lejos de casa, Kia encontró en este el argumento definitivo para acompañar a su política de modelos más que competentes con precios menos que irrisorios.

Samsung ha recurrido al mismo argumento. Perros nuevos, trucos viejos. Durante esta IFA ha anunciado que sus televisores Quantum Dots tienen una garantía de diez años frente al quemado de pantalla. Ese mismo quemado de pantalla habitual en los plasma: las bandas negras de las películas panorámicas o los logos de las cadenas de televisión, por ejemplo, que aparecían sombreados de forma perenne y dejaban al televisor en la UVI tan sólo tres años después de su compra.

Sobre durabilidad, más allá de la garantía, también ha hablado Samsung: la vida útil de un televisor se estima en unas 80.000 horas de uso, lo cual equivale a unos nueve años naturales con un uso promedio. De ahí el doble sentido de un número tan redondo como el «diez» para la garantía.

Y sobre lo que supone Quantum Dots, su importancia va a ser tal para Samsung que la marca «SUHD», tan habitual hasta hace bien poco, está completamente desaparecida en IFA: Quantum Dots es la nueva marca comercial que arrasa dentro del segmento de imagen de Samsung. 19 tamaños de pantalla que van desde las 43″ hasta las 88″, aparte de la inclusión de tecnología en monitores de escritorio.

Sin cadmio

Un punto restante es la ventaja de Samsung a la hora de desarrollar tecnologías de pantallas Quantum Dots, especialmente en un mercado tan importante como el europeo: la regulación europea prohibe el uso de cadmio en este tipo de dispositivos, y sólo Samsung tiene la patente para desarrollar Quantum Dots sin cadmio. Sony, por ejemplo, tuvo que abandonar el desarrollo de Quantum Dots cuando se introdujo esta regulación. Lo cual no hizo sino catapultar las intenciones de la surcoreana con esta tecnología.

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