Estudia matemáticas que son la base de todo. Compréndelas. Aplícalas. Este es el discurso básico que persigue a cualquier estudiante medio a lo largo de su vida académica. Algunos se quitan el problema una vez terminados sus estudios básicos y otros continúan con las carreras vinculadas a las ciencias. Allá ellos. Pero del lado de las matemáticas o no, todos estamos de acuerdo en que es una materia que siempre cuesta y que, de no explicarse bien, puede convertirse en algo muy árido. Imposible, dirían otros.

Hace unos días hablábamos de One Second Solver en Hipertextual como una suerte de maestro de bolsillo para resolver casi cualquier problema matemático. Pero detrás de esta app, útil para muchos y más que necesaria para otros, está la vida de dos emprendedores panameños. Felipe Chen, un ingeniero de sistemas a tiempo completo, y Juan Girón que se autodefine como ingeniero al 95%, a falta de presentar su tesis. Empezaron a trabajar en este proyecto mientras cursaban tercero de carrera. Un proyecto universitario que buscaba crear un software basado en conocimiento propio y que tuvo un bien merecido sobresaliente. De hecho, un curso después se dieron cuenta de que habían estado adelantando materia de otras asignaturas de forma autónoma, comenta Juan. El proyecto siguió como hobby, por el cuál se llevaron el apelativo de "locos" y terminó siendo su trabajo:

"Empezamos en esto intentando hacer un tutor virtual de física donde uno pudiese meter problemas y que se resolviese. El típico ejemplo de si Pedrito camina a 5km por hora, cuánto tiempo tardará en llegar a este punto."

Pero el primer problema surgió a los pocos días de empezar. El lenguaje natural era demasiado para dos aspirantes a ingeniero y el desarrollo del software necesario para comprender los enunciados se les escapaba. Por esta razón empezaron por lo simple, al menos para ellos.

Primero aritmética, luego álgebra y así hasta cubrir todos los terrenos de la forma más lógica posible y comprensible para un estudiante. O para los que somos negados para los números. Por lo que, según nos cuenta Felipe, "el software funciona de forma similar al ajedrez. Se reconocen, como en el juego, los movimientos o pasos lógicos que se deben hacer. De esta forma, se aplican un conjunto de reglas matemáticas que van a llevar a la solución del programa". En otras palabras: inteligencia artificial.

Felipe Chen y Juan Girón, fundadores de One Second Solver.
Felipe Chen y Juan Girón, fundadores de One Second Solver.

No es lo mismo que una calculadora

En lo que insisten ambos ingenieros es que su app no es una calculadora. Esa que todos hemos usado en nuestra vida académica. Este aparato no deja de usar métodos numéricos para resolver las ecuaciones que se le proponen. Y por tanto, sus respuestas serán a la par. One Second Solver recurre al lenguaje simbólico, el mismo que se usa en los libros o al que estamos acostumbrados a emplear. La respuesta al problema, por tanto, también será simbólica y más fácil de comprender.

Aunque ambos coinciden en que es el principio y aún no han tocado, ni de lejos, todos los avances que podrían incluir en la app tienen empeño en lo que hacen. Recordemos que siguen sin poder abordar el tema del reconocimiento del lenguaje en los problemas con enunciado. Pero, de momento, Felipe está probando con el reconocimiento de voz. Si dices a la app 2x+5=2x+1, esta detectará lo que estás hablando y llegarán las respuestas por lenguaje matemático.

¿Y el negocio dónde queda?

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La pregunta del millón para cualquier startup que se precie. De momento, explica Juan, ya han traducido la app al inglés y no ha sido demasiado complejo, puesto que las matemáticas son universales y no necesitan cambio. Con esto ya abarcan gran parte del mercado objetivo y pueden lograr más usuarios que se sumen a los actuales 2.000 en su versión móvil. Los 7.000 de la web desaparecieron cuando la mataron hace unos meses, pero "había que buscar ingresos y eso requería pivotar a mobile", argumenta Felipe.

En las matemáticas pueden ser muy buenos, pero al final todo se resume en dinero. Su actual modelo sigue el sistema freemium para usuarios, auspiciado por la aceleradora panameña Centro de Innovación Ciudad del Saber, pero saben que el negocio se encuentra en el B2B. Las universidades, los colegios y las editoriales son potenciales clientes que pueden aprovecharse del software. Todo está dividido por dificultad, dice Felipe, "por lo que si se quiere practicar por temática y nivel, One Second Solver tiene un repositorio de ejercicios subido por otros usuarios que bien podrían servir a un profesor para hacer una práctica o un examen". Y no sólo en el terreno de la educación, también en el de las empresas porque al final todos necesitamos hacer cálculos.

A la pregunta de si podrían convertirse en el aliado de los alumnos más dispersos, esos que copian en exámenes, asumen que hay un riesgo. Pero, a fin de cuentas, no es su problema ni han pensado en el diseño de la app con ese fin. En esto sólo queda que cada uno haga el mejor uso que quiera o pueda. Peor para esos estudiantes díscolos.