El Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) en Barcelona ha descubierto una nueva aplicación de la conocida teoría de incertidumbre de Schródinger, llevando la mecánica cuántica desde los átomos individuales hasta las publicaciones científicas y sus autores. El famoso gato de Schrödinger, que se encuentra encerrado dentro de una caja con un detector y una pequeña cantidad de material radiactivo, puede estar vivo y muerto simultáneamente. Sin embargo, no es posible conocer su estado hasta que no se abre la cámara.

De acuerdo con el IDIBELL, el jefe de un grupo de investigación puede ser a la vez 100% responsable y no responsable en absoluto de lo publicado en cualquiera de sus artículos científicos, en función de la naturaleza de la observación. Ese “gato de Schrödinger” científico es Manel Esteller, investigador sobre la epigenética del cáncer y director del programa de Epigenética y Biología del Cáncer del IDIBELL. Por un lado, Esteller ha sido reconocido y galardonado con grandes premios por sus publicaciones sobre genética y cáncer, como ocurrió recientemente con la Medalla de Honor del Parlamento catalán.

Por otro lado, el científico ha sido eximido de toda responsabilidad sobre esos mismos artículos, tan pronto como han aparecido evidencias de manipulación de datos en sus estudios. El estado cuántico de la responsabilidad de Esteller sobre su propio trabajo oscila entre el “sí” y el “no” en función de si se abre la caja del IDIBELL para otorgarle un premio o si se informa acerca de las sospechas existentes sobre las posibles irregularidades en sus investigaciones.

La "Teoría de la Irresponsabilidad Cuántica"

El médico e investigador del IDIBELL Manel Esteller fue el director de la tesis de doctorado de la ahora infame científica portuguesa Sonia Melo. Diversas publicaciones de Melo sobre los mecanismos moleculares del cáncer fueron denunciadas por sospecha de manipulación de datos en la página web PubPeer en 2015. En muchos de los casos se trataban de imágenes y datos duplicados, que aparecían de una forma que sugería poderosamente una manipuladora intención de engaño. Estas sospechas llevaron a la Organización Europea de Biología Molecular (EMBO, por sus siglas en inglés) a re-evaluar la concesión del prestigioso Premio Joven Investigador que Melo recibió en diciembre de 2015.

El 29 de febrero de 2016, EMBO anunció la retirada de la financiación a Melo después de haber encontrado problemas significativos con sus publicaciones. La portuguesa fue suspendida como líder de su propio grupo científico, y actualmente está siendo investigada por presunta mala conducta en el trabajo por parte de su nuevo empleador, el Instituto de Investigação e Inovação em Saúde (I3S), en español Instituto de Investigación e Innovación en Salud, perteneciente a la Universidad de Oporto.

Tres de estos problemáticos papers de Melo proceden del laboratorio dirigido por Manel Esteller. De hecho, uno de ellos hizo que la prestigiosa revista Nature Genetics se retractara el 27 de enero de 2016 debido a la existencia de imágenes duplicadas. No se repartió la responsabilidad directa entre ninguno de los autores según la nota de retractación. Como último y único autor correspondiente, así como supervisor de la tesis doctoral, normalmente sería Esteller el total y enteramente responsable de este trabajo. Sin embargo, el líder del grupo del IDIBELL se apresuró a tomar distancia de su propio paper en Nature Genetics 2009 justo antes de que fuera derribado por la detractación.

El 25 de noviembre de 2015, Esteller publicó un comentario en PubPeer, donde trasladaba toda la responsabilidad a la primera autora del artículo, Sonia Melo. En ese momento probablemente la decisión de la revista de revocar el trabajo ya era un hecho consumado. Siguiendo este orden de ideas, es fácil entender por qué Esteller no hizo comentarios en otras dos publicaciones problemáticas de él y Melo en las revistas de élite Cancer Cell y PNAS. Los dos artículos aún no se han corregido ni retractado. En este caso, el investigador senior del IDIBELL ha permanecido en silencio y ha preferido mantener el crédito para sí mismo por lograr estas dos publicaciones de impacto.

Tampoco realizó ningún comentario sobre tres artículos más de su propio laboratorio, en los que Melo no figuraba ni siquiera entre los co-autores. Las acusaciones van en este caso desde la eliminación deliberada de bandas de geles de ADN y proteínas hasta la duplicación de otras bandas, sugiriendo posiblemente un intento de falsificación de los resultados. En otro caso, Esteller tuvo que admitir una corrección en julio de 2016 en un corte de una banda de gel, pero rechazó discutir su naturaleza sospechosamente desigual.

Manel Esteller se investiga a sí mismo

En lugar de asumir sus responsabilidades, lo que Esteller hizo fue retirar las investigaciones contaminadas de sospechas de su lista oficial de publicaciones en la página web del IDIBELL.

El polémico artículo de Melo y colaboradores, que había sido publicado en Nature Genetics, no fue el único purgado del muro de la fama de su laboratorio: también eliminó otros dos artículos de Melo en Cancer Cell y PNAS durante la primavera de 2016 (se puede encontrar más información aquí). Aparentemente el grupo de investigación de Manel Esteller nunca debería volver a ser relacionado con Sonia Melo o con prácticas sospechosas.

El caso también parece cerrado para el IDIBELL. En febrero de 2016, Jaume Reventós, director por aquel entonces del instituto, me dejó claro que en todas las publicaciones de Esteller en las que aparecía su estudiante de doctorado, Sonia Melo, ella era la única responsable.

“Como sabrás, desde hace varios años, Sonia Melo no pertenece a nuestra institución y ella continúa su carrera en otro lado. En relación a las publicaciones en las que la Dra. Melo no es autora, quiero hacerle saber que continuaremos con nuestras investigaciones siguiendo los procedimientos estándar para este tipo de casos”

Poco después Hipertextual fue informado por el IDIBELL del tipo de pesquisas que llevaría a cabo: el jefe de laboratorio sería el encargado de investigarse a sí mismo. No habrá otros científicos, del IDIBELL o de centros externos, invitados a las sesiones de cuestiones incómodas que Esteller tendrá que realizarse frente al espejo. La caja de la incertidumbre cuántica de Schrödinger se ha abierto y el gato-autor correspondiente que había dentro se ha declarado completamente no responsable por la integridad de los datos en cualquiera de los artículos de su propio laboratorio.

[...] Dentro del grupo del Dr. Esteller se está revisando cualquier otro resultado que pudiera estar sujeto a controversia, como es habitual en la práctica científica, en respuesta a las solicitudes de investigadores independientes que requieran de esta información. Este proceso es totalmente normal e interno del grupo, y responde a los protocolos de publicación y discusión científica habituales [...]

[...] Es importante recalcar que la responsabilidad de la gestión de los resultados de una publicación científica recae normalmente en el primer autor de ésta, y que la labor del autor sénior (último firmante), es dirigir, coordinar y revisar el trabajo, con lo cual cabe dentro de lo posible que los errores publicados pasaran inadvertidos por su filtro. Así pues, la actitud de Manel Esteller ha sido ejemplar reconociendo un posible error y retirando el trabajo con celeridad una vez expresadas las dudas sobre el mismo

Sin embargo, la incertidumbre cuántica funciona en ambos sentidos. Cada vez que la caja ha sido abierta con un reconocimiento o premio en mente, el “gato” ha asumido todo el crédito por sus publicaciones como autor correspondiente. De hecho, Esteller ha recibido numerosos galardones antes e incluso después de que estallase el escándalo Melo. Todos estos premios reconocen los excepcionales resultados de la investigación publicada en revistas de prestigio, tales como las que están ahora bajo sospecha en PubPeer por una posible y deliberada manipulación de datos.

Los conflictos de intereses económicos

Justo cuando la retirada de su artículo con Melo estaba preparada para diciembre, Esteller recibió el Premio Nacional de Investigación 2015, concedido por la Generalitat de Catalunya y la Fundación Catalana para la Investigación y la Innovación, por su investigación en epigenética y cáncer. En julio de 2016, el científico del IDIBELL fue galardonado con el XXVIII Premio Internacional de Cataluña “por su revolucionaria labor, especialmente en la investigación oncológica, con la que ha contribuido significativamente al avance de la biomedicina mundial”. Al mismo tiempo Esteller recibía financiación a través de la Unión Europea y el Consejo Europeo de Investigación para estudiar la epigenética del cáncer.

Más recientemente, en septiembre de 2016, el investigador fue premiado con la medalla de honor en la categoría de oro por el Parlamento catalán por su “lucha contra el cáncer”. Ninguno de los colaboradores junior del laboratorio de Esteller fue mencionado en estas ceremonias, incluso cuando se discutía acerca de la integridad de los datos de los mismos artículos científicos. Al contrario, todos los resultados “revolucionarios”, conseguidos por los primeros autores de sus problemáticas publicaciones en este campo de la regulación genética del cáncer, empezaron a ser descubrimientos propios y responsabilidad exclusiva del líder del laboratorio, Manel Esteller.

El "gato" catalán dentro de la caja es responsable y no responsable al mismo tiempo de sus propios papers. No obstante, este enigma está lejos de ser singular. Otro antiguo supervisor de Sonia Melo se encontró justo en la misma incertidumbre cuántica. Después de finalizar su tesis doctoral con Esteller, la joven investigadora portuguesa comenzó su formación post-doctoral en el laboratorio de Raghu Kalluri, en el prestigioso MD Anderson Cancer Center en Texas (Estados Unidos). Muchas de las publicaciones de Kalluri están bajo sospecha en PubPeer por posibles irregularidades en los datos obtenidos; cinco de ellas cuentan con Melo como primera o segunda autora.

Sin embargo, Kalluri tampoco está siendo investigado por su propio centro, como he podido confirmar. Y esto ocurre a pesar de —o quizás debido a— el hecho de que uno de sus trabajos más problemáticos, publicado en la revista Nature en 2015, fue clave para levantar la asombrosa cantidad de al menos 80 millones de dólares para comercializar un nuevo método diagnóstico del cáncer que él y Melo habían descubierto. La compañía privada de Kalluri y su empleada en el MD Anderson están directamente relacionados con la venta de una tecnología de biomarcadores para el cáncer que muchos tachan de ser irreproducible o incluso posiblemente falsa.

Manel Esteller
El test EPICUP desarrollado tras la investigación del grupo de Manel Esteller y la colaboración de Ferrer. Fuente: IDIBELL

Como se vio posteriormente, el IDIBELL se encuentra en una situación similar de conflicto de intereses económicos: el instituto catalán ha puesto en marcha algunos importantes negocios con Esteller, que podrían explicar las oscilaciones de la incertidumbre cuántica en lo que respecta a la responsabilidad sobre sus propias investigaciones. Junto con la compañía farmacéutica Ferrer, también localizada en Barcelona, Esteller ha desarrollado un método de deteccción del cáncer denominado EPICUP (aquí puede verse el artículo de Moran y colaboradores publicado en The Lancet Oncology en 2016).

Con respecto a este test epigenético, se solicitó una patente en 2012 que fue aprobada en enero de 2016. El inventor es Manel Esteller y el solicitante, el IDIBELL. El primer autor de esta importante publicación parece de repente totalmente irrelevante y no se menciona en ningún sitio, ni en la patente, ni siquiera en la nota de prensa. Sin embargo, esto podría cambiar en el caso de que surgieran dudas acerca de la fiabilidad de esta prueba para diagnosticar el cáncer. De lo que el gato, localizado dentro de la caja catalana de Schrödinger, sea realmente capaz depende del observador y de lo que el observador ofrezca.

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