El Instituto del Fracaso. Con este peculiar nombre se ha llamado al centro de investigación mexicano enfocado en comprender los entresijos de las compañías tecnológicas que empiezan a despuntar en el país.

El mundo del emprendimiento en startups tiene características que para los más tradicionales pueden chocar o, incluso, llegar a rechazar. Una de ellas es la cuestión del fracaso que tanto en España como en Latinoamérica es una idea muy poco aceptada. El eslogan de "si fallas no te preocupes" es demasiado chocante para una cultura latina. Y debería empezar a ponerse en práctica porque las cifras no son del todo optimistas. En España más del 80% de las startups terminan cerrando y en México el 75%, frente al 30% de Estados Unidos. No hay color.

La poca competitividad, tanto nacional como internacional y una investigación universitaria que ha desatendido completamente el emprendimiento han sido motivos suficientes como para que den pie a la creación del instituto y de un informe para México. Pese a la falta de estadísticas fiables en lo que a startups se refiere, ya que no existe ninguna universal y reglada, el instituto sabe que más del 98% de las empresas en México son pequeñas o medianas y que crean la mayor parte del empleo disponible. Prevenir el fracaso de la mayor fuente de empleo del país, alejada de las grandes multinacionales típicas de Estados Unidos, es necesario.

Al igual que ocurriese en España, la mayor parte de los emprendedores son hombres de entre 25 y 40 años. La mayor parte con estudios superiores y con experiencia laboral previa por cuenta ajena (el 88%). Es curioso, aún así, ver como casi la mitad de los ya han emprendido vuelven a echar suerte en el sector de las startups.

Imagen: Wikimedia

Los grandes fallos

Al igual que en la mayor parte de las geografías en las que el mundo startup está entrando de lleno, la mayor cuenta pendiente que se tiene en México es la de una gran precariedad en cuanto a la preparación. Según el informe del fracaso, la mayor parte de los empleados están preparados para trabajar, acatar órdenes. El concepto de crear algo por uno mismo no se ha tenido en cuenta hasta la fecha.

Encadenado a esta cuestión se suma el hecho de que una falta de preparación desemboca en malas estimaciones. Recursos, esfuerzos y tiempo no están bien diseñados; lo que causa pérdidas y fallos a las empresas. Una mala estrategia, así como una gestión deficiente, pueden hacer perder muchos clientes y oportunidades. En México, en España y en cualquier parte del mundo.

El emprendedor no es una isla. Las técnicas de venta y socialización, que hasta hace unos años habían estado funcionando y generando negocio, han desaparecido. Las técnicas para enfrentarse al mundo han cambiado y, por tanto, los emprendedores han tenido que adaptarse a ellas. La mayor parte de las oportunidades de negocio para las startups se crean en entornos altamente sociales.

Y pasando por el entorno, los apoyos empresariales o gubernamentales, así como la ausencia de los mismos, son determinantes. La ausencia de financiación es una de las grandes cuentas pendientes de muchas startups y geografías.