Cincuenta años, medio siglo, cinco décadas, diez lustros, media centuria... Da igual la forma en que se diga. Es exactamente el tiempo que han necesitado Cuba y Estados Unidos para volver a tener un vuelo comercial, con pasajeros y con toda la normalidad. Hoy, miércoles 31 de agosto, un nuevo hito marca la historia de Cuba; un vuelo de la compañía JetBlue recorrerá la distancia que existe entre Fort Lauderdale en Florida y la ciudad de Santa Clara en Cuba.

El Airbus A320 será el primero de una larga lista de vuelos ya programados por las autoridades de ambos países. El acercamiento, que comenzó en 2014, se prolongó hasta julio de 2015 con el inicio de las relaciones diplomáticas -las primeras en muchos años-, y ha seguido en 2016 con los primeros cruceros, llegada de empresas estadounidenses a la isla, entrada de turistas norteamericanos y la apertura progresiva sigue su camino. Ya en febrero de este mismo año se autorizaron hasta 110 vuelos diarios con destino a La Habana y a otras nueve regiones de la isla, siendo este el primero de ellos. Aunque, de momento, las autoridades cubanas se han apresurado a decir que la normalidad aérea sólo llegará cuando el bloqueo institucional quede como algo del pasado. Ese algo que ha mantenido a Cuba en estado latente desde 1956 y que poco a poco empieza a resurgir.

Aviones Cuba - copia

Es, de hecho, no sólo una oportunidad para los cubanos desde el punto de vista social, económico y político. Ha sido también una apertura para la sociedad estadounidense que, hasta hace unos meses, tenía completamente prohibida la entrada en la isla. El progresivo levantamiento del bloqueo ha permitido añadir excepciones a la lista de motivos por los que viajar al territorio de Castro: a los viajes obligados y oficiales se han añadido los motivos culturales, religiosos o educativos y de negocios. Y para deleite de la gran población de origen cubano residente en Estados Unidos también el de visitar a familiares.

Este vuelo histórico tiene un carácter oficial y mediático. Con el secretario de Transporte de EEUU, Anthony Foxx, una serie de cargos oficiales, periodistas, fotógrafos y un grupo de expatriados cubanos, de momento, sólo será para inmortalizar el momento de llegada a la ciudad en la que, de hecho, se encuentran los restos del Che.