Las enfermedades mentales son un tema delicado por una gran multiplicidad de razones. Muchas de estas afecciones son incurables y los individuos que las sufren requieren cuidados especializados de por vida. Como todavía existen varios misterios acerca de estas condiciones, pocos se dan la tarea de hacerse cargo de estos individuos.

Lo más deprimente es que, muchas veces, sus propios familiares no quieren tener nada que ver con ellos. Este es el caso de los sujetos que se encuentran en varios de hospitales mentales de Indonesia. Durante ya varias décadas, estos lugares se encuentran en condiciones terroríficas. Los pacientes son encadenados en jaulas y separados de todos los otros enfermos, condenándoles a una vida de soledad absoluta.

La fotógrafa estadounidense Andrea Reese ha viajado por toda Indonesia para documentar con su cámara las duras vidas de los pacientes mentales del país.

Las imágenes sirven para evidenciar la precaria condición en la que se encuentran estos desafortunados humanos. No es fácil observarlas pero tan excelente labor fotográfica y humanitaria merece la pena ser analizada.

Agus canta en su jaula. Los cuidadores no lo dejan salir porque podría escapar, esta jaula se ha convertido en su hogar permanente

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Las alucinaciones de Evi comenzaron cuando tenía quince años. Sus padres pagaron por la cama de madera y un enfoque islámico en su tratamiento

from the series Chasing Stigma

La fundación Galuh en Indonesia es financiada por el Gobierno. No rechazan a ningún paciente, pero solo pueden proveerles dos meses de comida, no hay habitaciones para los pacientes, solo un gran salón que sirve de jaula. Hombres y mujeres son separados por una pared

from the series: Disorder

Muhammad (a la izquierda) administra curación masiva. Los pacientes tomarán distintas bebidas de hierbas todo el día, orarán, vomitarán y luego entrarán en un trance hipnótico

from the series: Chasing Stigma. Catching Burnout. Semangot_Neve

Por diez años Anne estuvo encerrada en un cuarto sin ventanas. Según su padre, no necesitaba comer mucho. Solía gustarle correr pero ya no es capaz en pie por si sola

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Se considera común mantener a los pacientes en jaulas

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Los pacientes deben enfrentarse a la falta de comida todos los días

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Saimun vive con su hermano que también sufre de una enfermedad mental. Tiene cuarenta años y no puede hablar. Ellos y su madre dependen de la caridad de los vecinos

from the series:Disorder

A la izquierda, el personal es entrenado para lidiar con situaciones extremas. A la derecha, las piernas de Seapudin han sido esposadas por nueve años. Sus músculos se han atrofiado por falta de uso

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A los pacientes les falta comida, ropa, ejercicio e interacciones sociales

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No habiendo financiación para las comidas, las instalaciones también dejan mucho que desear

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Las vidas de los pacientes están confinadas a un pequeño espacio en el cual comen, duermen y se bañan

from the series: Chasing Stigma. Catching Burnout. Semangot_Neve

Algunas familias han pagado por servicios especiales de sanación, la mayoría de enfoque religioso

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A la izquierda, una mujer joven encadenada en la fundación Bina Lestari. A la derecha, el hospital psiquiátrico Wediodining Lawang, reconocido como el mejor de Indonesia

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Una cama es uno de los lujos más grandes con el que puede contar uno de estos pacientes

from the series: Disorder

Las interacciones sociales son inusuales o no se llevan a cabo

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Las instalaciones del hospital psiquiátrico Wediodining Lawang. Considerado el mejor de Indonesia

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Vida en soledad

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