Tras los que según Lenovo han sido 3 años intensos de trabajo, la compañía china ha mostrado el Lenovo Yoga Book, un fínismo 2 en 1 de 10.1" que sigue la línea que marca la gama, pero que llega en dos versiones, Windows y Android, y cargado de novedades respecto a sus predecesores. Hasta ahora, los Yoga eran portátiles con, en su mayoría, una pantalla táctil y un teclado físico. El Yoga Book sigue ese esquema, pero sustituye un panel táctil (con teclado háptico retroiluminado) por el tradicional.

Detrás de esta decisión se encuentra el objetivo número uno de casi todas las compañías, adelgazar, pero al mismo nivel de relevancia, ofrecer una experiencia excepcional de escritura y dibujo con un stylus integrado diseñado junto a Wacom (incluido sin sobrecoste). La pantalla es táctil, pero con ese panel/teclado se consiguen 2048 puntos de presión, reconocimiento de 100º de ángulo y un rechazo de la palma al nivel de los competidores.

Pero ahí no queda todo. Gracias a la tecnología del stylus, Lenovo incluye un cuaderno similar a Moleskine sobre el que se puede escribir como si se tratara de un bolígrafo normal, pero con la novedad de que todo quedará registrado en OneNote en Windows y en una app propietaria en Android. Lo mejor es que el cuaderno es sustituible por uno estándar adquirible en cualquier papelería.

Con 130 piezas y una apertura de 360º, la bisagra de 3 ejes es de lo más destacado del Yoga Book.
Con 130 piezas y una apertura de 360º, la bisagra de 3 ejes es de lo más destacado del Yoga Book.

Lenovo Yoga Book 3

El teclado háptico "Halo", además de ofrecer feedback cuando se teclea, aprende los patrones de pulsaciones, y al ser táctil y no tener delimitada una zona, puede interpretar como espacio una pulsación sobre el borde inferior de la barra espaciadora, en vez de procesar que no se ha tocado ninguna tecla.

Debido a pesar 690g, y a medir tan sólo 4,05 milímetros en su parte más fina, no cabía esperar un hardware de alto nivel, y así es. Cuenta con un procesador Intel Atom X5-Z8550 y 4 GB de RAM que pueden parecer pocos hoy en día, pero que para Android serán más que suficientes y para Windows 10 ofrecerán un rendimiento acorde al target al que se apunta, estudiantes que generalmente buscan una máquina con la que eliminar los cuadernos. El almacenamiento está limitado a 64 GB, pero se puede ampliar vía microSD (hasta 128 GB)

El panel de 10.1" es Full HD, con lo que la densidad es más que decente, si se compara con la mayoría de portátiles de incluso mayor tamaño. Con una batería de 8500 mAh, Lenovo asegura una autonomía de 15 horas en Android y 13 horas en Windows, con una carga rápida del 80% de la capacidad en 50 minutos. Ambos sistemas comparten hardware, pero no existe opción dual-boot. Un aspecto que decepciona es que, dado su grosor, y que el chasis se planificó hace mucho tiempo, no cuenta con USB-C, sino con microUSB y microHDMI.

Lenovo Yoga Book 1

Lenovo insiste en que pese a que Android no está pensado originalmente para correr sobre procesadores x86, han testeado las 1000 aplicaciones más descargadas, y 784 de ellas han funcionado correctamente. Si te preguntas por qué elegir Android sobre Windows en un producto así, la respuesta es que la versión de Marshmallow que encontramos aquí soporta ventanas flotantes simultáneas con el mayor número de aplicaciones, al estilo de lo que llegará con Chrome OS o Android Nougat. Como si de un sistema operativo de ventanas se tratase, se pueden redimensionar y maximizar y minimizar.

La ventaja de adquirir Windows aquí está en que gracias al soporte de Wacom, las principales aplicaciones profesionales que funcionan con la gama Intuos también lo harán aquí. Un mensaje que apunta a diseñadores gráficos jovenes.

Los precios oficiales son 499€ para la versión con Android y 599€ para la versión con Windows 10, y según Lenovo, la disponibilidad será global a partir de septiembre, sin especificar a qué mercados llegará y a cuales no.