El término latinofobia alude al rechazo u odio hacia personas de origen hispano. Esta aversión se ha popularizado tras la nominación de Donald Trump como candidato del partido republicano a la presidencia de Estados Unidos en las elecciones de noviembre. Propuestas como el muro en la frontera con México o las deportaciones masivas han creado miedo entre los inmigrantes hispanos por la considerable fobia que destilan. Pero un nuevo estudio sugiere que este odio hacia los latinos ya había enraizado en Estados Unidos mucho antes de la llegada del político conservador. Con Trump, las semillas únicamente han brotado con más fuerza.

La retórica política tras los atentados del 11-S movilizó el miedo de la ciudadanía, alentando la islamofobia y el rechazo a los latinos

Una investigación realizada por sociólogos de la Universidad de Texas (Austin) muestra que el origen de la latinofobia en EEUU se sitúa en los atentados del 11 de septiembre.

Aunque los ataques del 11-S fueron organizados y perpetrados por Al-Qaeda, lo cierto es que las medidas posteriores para prevenir el terrorismo fueron más allá de los meros controles de seguridad. Utilizando informes gubernamentales y recopilación de noticias publicadas, los científicos destacaron que "la retórica política después de los atentados movilizó el miedo de la ciudadanía".

Su trabajo, presentado en el encuentro anual de la Asociación Americana de Sociología, cita varios ejemplos de latinofobia impulsados desde el 11 de septiembre de 2001. Tildar las fronteras de Estados Unidos como "porosas" y "grave problema", rumores artificiales sobre la construcción de campos de entrenamiento terrorista en México o relacionar imágenes de atacantes con latinos cruzando las fronteras son algunas de estas campañas contra la población de origen hispano. "Era fácil vender el aumento de la vigilancia y la seguridad [en esas fechas]", sostiene Luis A. Romero, uno de los sociólogos de la Universidad de Texas. "La gente tenía más miedo de estas amenazas, reales o percibidas, por lo que los políticos aprovechaban este miedo alentando a la sociedad a pedir más seguridad", lamenta.

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Frontera entre Tijuana (México) y San Diego (Estados Unidos), uno de los blancos de las promesas electorales de Donald Trump. Crédito: Sgt. 1st Class Gordon Hyde (Wikimedia)

Los controles en la frontera entre México y Estados Unidos se convirtieron en una prioridad. Mucho antes de que Trump prometiera un muro, la legislación norteamericana a través de medidas como la USA Patriot Act o las deportaciones masivas alimentaron la latinofobia. La población musulmana no fue la única en sufrir rechazo por su origen o religión, sino que esta aversión se extendió también a la población hispana, según el estudio. Desde 2003 hasta 2013, la media de inmigrantes expulsados en EEUU fue de 334.000, con un mínimo de 211.000 deportaciones anuales, unos datos nunca alcanzados antes de los atentados del 11-S.

La investigación, en la que también participó la socióloga Amina Zarrugh, traza cómo la islamofobia inicial se extendió también hasta alcanzar a los latinos con el fin de obtener apoyo político, crear miedo y justificar la aplicación de políticas más agresivas de seguridad y de control migratorio. En este contexto político también se sitúan gravísimos problemas sociales relacionados con la latinofobia. Según un informe del FBI, más de la mitad de los crímenes de odio por motivos étnicos se dirigen contra los hispanos. La población latina es considerada como la minoría más importante en EEUU con 55 millones de personas en 2014 (17% del total). Las estimaciones realizadas por la administración señalan que el número de individuos de origen hispano alcanzará los 119 millones de personas en 2060, representando un 28,6% de la ciudadanía.

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