conducción autónoma

Gmail, el popular servicio de correo de Google, se lanzó al público hace unos 12 años pero transcurrieron más de 5 para que dejase de ser una aplicación en versión beta. En solo unos pocos años comenzarán a llegar los primeros vehículos de forma masiva que se consideren autónomos o con capacidades que les permitan en la publicidad decir que conducen solos. Pero a las preguntas relacionadas con el cuándo, el cómo y el quién, es necesario añadir una: ¿los conductores recibiremos una versión *estable* o seremos 'betatesters' de la conducción autónoma?

El primer caso que recibimos de un vehículo con capacidades reales de conducción autónoma ha llegado como un producto en fase de desarrollo, más o menos avanzada, pero no es un producto final, algo que a ningún fabricante en el sector del automóvil se le ocurriría hacer, solo a Tesla. Imagina por un momento que los fallecidos en accidentes de coches por emplear un sistema de semi-conducción autónoma cuyo nombre es *piloto automático* fueran numerosos, un fabricante muy pequeño podría dar hacer que el coche autónomo naufrague. Y el problema es para los usuarios que están probando esta tecnología.

En informática está bien jugar a ser 'betatester', pero con el automóvil nos jugamos la vida.

¿Son conscientes que están delegando la conducción a un sistema en fase de pruebas? Seguro que alguna vez has instalado un programa en versión beta o has usado un servicio que no estaba totalmente terminado, esto es relativamente habitual en el sector de la informática doméstica, pero cuando te estás jugando la vida, un error puede ser mortal. Aunque la culpa sea del conductor.

¿Cuántas veces hay que avisar al conductor de que Autopilot es una versión beta? Tesla avisa constantemente al conductor de que su sistema es una versión temprana que solo permite automatizar ciertas acciones, pero su nombre comercial no ayuda a realizar esta diferencia. Y hemos visto que los usuarios lo usan como un sistema autónomotrabajando con sistemas de conducción autónoma

Todos los fabricantes están trabajando con sistemas de conducción autónoma, más o menos avanzados, pero nos creemos que solo Tesla ha podido lanzarlo a producción cuando la realidad es que solo ha sido temeroso. Tesla quiere usar a sus usuarios de conejillos de indias para poder recabar información y poder tener listo antes que cualquier fabricante un sistema de conducción autónoma plenamente capaz, pero a costa de poner en riesgo la seguridad de sus clientes, algo que de suceder, pondría las cosas muy complicadas para Tesla.

Ford probando un modelo Fusion en Mcity.

En el lado de los fabricantes 'tradicionales', Ford está trabajando muy duro para poder tener listo su tecnología de conducción autónoma lo antes posible, al igual que BMW o Mercedes-Benz por ejemplo. Pero ninguno ha sacado sistemas similares a Autopilot, y esta debe ser una cuestión cuya respuesta llegará en los próximos meses, cuando comencemos a recibir las primeras noticias de la siguiente generación de los actuales vehículos que comercializan.

Los conductores no deberíamos ser los 'betatesters' de los fabricantes porque están dejando en nuestras manos una herramienta para la que ningún actor dentro del sector del automóvil como las ciudades, los usuarios, las empresas o las infraestructuras, están preparadas. Primero hay que hacer miles de millones de kilómetros de pruebas realizadas por especialistas ya sea en tramos cerrados al tráficos o abiertos, después se puede pensar en ofrecer el coche autónomo a cualquier conductor.