El turismo es un negocio que genera ganancias masivas cada año. Según los últimos informes de la Organización Mundial del Turismo esta fuente de lucro no hace más que crecer en capacidad e ingresos generados.

Similar a lo que sucede en las competencias deportivas, todas las naciones del planeta se consideran rivales en este ámbito. Se gastan miles de millones de dólares al año para atraer a el mayor número de viajeros posibles.

Esto beneficia tanto a la economía del país anfitrión como a sus habitantes. Dado que la proliferación del turismo es positiva para todos los involucrados, genera empleo, asociaciones fructíferas y experiencias positivas.

Para tener éxito en esto, las naciones deben idealizar al máximo las condiciones de sus infraestructuras y de la sociedad en general, llegando a excluir a una gran cantidad de personas de los beneficios que produce este motor económico. Dichos países prefieren ocultar los defectos de sus políticas y la miseria que sirve de evidencia de estas, en vez de tratar de verdaderamente solucionar los problemas económicos y sociales que existen.

Guiándose solo por los anuncios turísticos se podría concluir que en esos países no existen atrocidades y todo es felicidad. Es obvio que esto no es así, sin embargo, los responsables de promover el turismo se balancean en el filo de lo inmoral al negarlo a toda costa.

Para evidenciar esta realidad, el artista Monk ha diseñado una serie de carteles turísticos honestos que satirizan la posibilidad de que las naciones no intentaran ocultar sus problemas de la mirada de posibles clientes.

Todas las imágenes que verán a continuación son propiedad del artista y pueden ser adquiridas aquí.

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