En la pasada época se vivieron muchos intentos de cómo construir una realidad virtual aprovechando Internet. Su gran protagonista, con el objetivo de convertirse en lo que luego ha sido en relevancia Facebook, fue Second Life, pero un gran actor como Sony también lo intentó con PlayStation Home en la PS3. Buscando llegar a las cotas de inmersión de lo visto en "Ready Player One", la tecnología demostró que aún no estaba preparada para algo así.

Pero en 2016, la realidad virtual y la realidad aumentada sí han demostrado que lo social es transportable a otra realidad no existente en la que también nos gustaría, de alguna manera, seguir siendo nosotros mismos. Hasta ahora la realidad virtual se ha encargado de llevarnos a otros mundos, pero no de incluirnos en ellos a nivel de gestos y sonrisas. Y eso va a cambiar en el futuro con Veeso, un kit de realidad virtual que persigue comunicar las expresiones de nuestro rostro, gestos y movimientos corporales a otros jugadores en tiempo real.

Para funcionar, Veeso utiliza dos cámaras infrarrojas incluidas en el kit que transmiten con fidelidad cada mínimo movimiento de los músculos faciales. La primera se sitúa entre los ojos y captura movimientos de pupila, cejas y grado de apertura de los párpados; y por ejemplo, podría servir para mostrar cansancio a otros jugadores. La segunda registra movimientos de la parte inferior de la cabeza, es decir, labios, mandíbula, etc.

En cierto modo, es una manera de que los emojis pierdan relevancia en el futuro, dando paso a otras formas de comunicación; si es que los usuarios prefieren mostrar su verdadero estado de ánimo en vez de un sentimiento inmortalizado por un dibujante. Se podría volver a construir otro mundo como el imaginado por Second Life, o simplemente colaborar de otras maneras en juegos multiplataforma. El futuro de las videollamadas impresiona más en realidad aumentada, pero también podría ser aplicable en este caso.

Veeso funciona con los los smartphones de la misma manera que las Samsung Gear VR. Lo interesante será ver cómo se acaban integrando todas las soluciones en una, tal y como ha ocurrido con la tecnología en sí.