La NTSB (National Transportation Safety Board) ha publicado un informe preliminar sobre el accidente ocurrido el pasado siete de mayo en Estados Unidos, cuando un Tesla Model S —operando bajo el modo semiautónomo Autopilot— impactó con un tráiler, causando la muerte de su conductor, Joshua Brown.

La agencia de investigación afirma en su informe preliminar que el vehículo de Joshua Brown circulaba nueve millas por hora por encima de lo permitido en la vía. Concretamente, el vehículo circulaba a una velocidad de 74 mph en el momento del impacto, mientras que las limitaciones de la vía establecían la velocidad máxima en 65 millas por hora.

El sistema Autopilot combina varios subsistimos encargados de detectar obstáculos y actuar en consecuencia. La velocidad del vehículo, en cambio, está fijada directamente por el propio conductor —aunque Tesla ya envió una actualización de software en enero que prohibía fijar una velocidad que superase en más de cinco millas por hora la limitación de la vía—. No obstante, esta limitación introducida vía software solo se aplica en determinadas vías, según las indicaciones del fabricante.

El vehículo circulaba a una velocidad superior a la permitida. Asimismo, el sistema Autopilot parecía usarse de forma indebida por el propietario del vehículo.

Las causas concretas del accidente aún tienen que ser determinadas por la NTSB. Tesla, por su parte, ya afirmó que el color blanco del vehículo influyó en el reconocimiento fallido del camión cuando este realizó la maniobra, causando que el sistema de frenado automático del Tesla Model S no se activara de forma automática —como sí hace cuando detecta obstáculos en la vía—.

La investigación del accidente continúa en proceso, pero ya son varios los detalles que han comenzado a emerger respecto al mismo. Uno de los más reveladores sugiere que el conductor del Tesla Model S podría haber estado viendo una película mientras el vehículo circulaba por la carretera. De confirmarse, el conductor habría ignorado por completo las indicaciones de Tesla respecto al sistema Autopilot. Y es que la compañía norteamericana afirma que se trata de un sistema semi-autónomo y, sobre todo, una función aún en beta, por lo que recomienda encarecidamente no ceder el control absoluto del vehículo al sistema Autopilot.