Las evidencias que apuntan a que tras las pantallas curvas Samsung quiere apostar por los dispositivos plegables o flexibles son muchas desde hace algún tiempo. Lo que todavía no se había visto por parte de la compañía surcoreana era la idea de poder mejorar la flexibilidad gracias a músculos artificiales. Mediante dos nuevas patentes se explica cómo funcionaría esta réplica del funcionamiento de los músculos de cuerpos orgánicos.

Formados por una matriz de pequeñas placas conectadas dependientes de la tensión de un controlador en la placa de procesamiento de imágenes, pueden adquirir distintas formas cuando los sensores informan de que el dispositivo está siendo doblado. En ese momento, el músculo artificial se moverá con la fuerza aplicada, reubicando los componentes para no dañar el interior del terminal.

La segunda patente habla de un panel de visualización dividido en dos partes que para unirse requieren del músculo artificial. Al plegarse muestran información independiente y diferente. Por ejemplo en la parte inferior se podrían mostrar iconos como en el borde del actual Galaxy S7 edge, mientras que el superior podría utilizarse para mostrar notificaciones.

Si este terminal llegase a ver la luz, es muy probable que generase una tendencia en el mercado. No desde el principio, como ocurrió con el Note Edge, pero sí cuando la fórmula llegue refinada, como en el Galaxy S6 edge del año pasado. El debate volverá a estar, sin duda, en la utilidad. Dado que el avance tecnológico siempre está presente, la importancia de los fabricantes consiste en, después de investigar, aportar valor añadido y diferenciación.