No pudo alcanzarse la mítica cifra para el anuncio de los últimos resultados financieros de la empresa, pero se ha alcanzado al fin y al cabo: **Apple** [**ha anunciado**](http://www.apple.com/newsroom/2016/07/apple-celebrates-one-billion-iphones.html) **que ha vendido su iPhone número 1.000 millones** desde que comenzó a caminar en el negocio móvil a mediados de 2007.

El contexto ha cambiado: el iPhone como línea de negocio comienza a mostrar signos de llegada a un techo que ha ido destrozando año tras año, ha sido lanzado un terminal más barato -el iPhone SE– que entronca más con lo que se esperaba en su momento del 5c. En los últimos dos años se ha hecho costumbre ver un par de terminales de diferentes tamaños, uno de ellos gigante e inabarcable a una mano, lo que en otra época parecía totalmente contrario al ADN Apple. La era del iPhone como dispositivo de dimensiones reducidas y de un modelo único anual ya pasó, y no hay signos de que vaya a volver. Cambios, ciclos, evoluciones.

iPhone SE

Otro dato para entender mejor esta cifra: la mitad de estos mil millones han sido vendidos en los últimos dos años. O poco más de dos años. En marzo de 2014 se alcanzaron los quinientos millones. **Los retos para el futuro**: seguir en el sendero del crecimiento buscando una forma de competir contra las dos grandes amenazas.

– Una gama alta de Android, capitaneada por los Galaxy S7, que cada vez da más y mejores argumentos de ventas. La etapa del Galaxy S original y sus primeros relevos queda muy lejana, en el tiempo y en la calidad.

– Una gama baja y media que ha evolucionado bien con el paso de los años. El «efecto Moto G» ha dejado como legado a un buen catálogo de terminales contenidos en precio y preparados de sobra para dar la cara. Tener un terminal competente de verdad ya es posible sin tener que desembolsar el precio de un iPhone, que tiene que mejorar sus argumentos cada año para sostener la diferencia de precio frente a esta legión.

Mientras tanto, un aspecto positivo: el fuerte crecimiento de los servicios de Apple (música en streaming, nube…) va compensando esta bajada de ingresos, lo cual supone un ligero comienzo de la pérdida de dependencia de una sola línea. Al fin y al cabo, el salvaje crecimiento de Apple en los últimos años tiene como responsable exclusivo al iPhone: el iPod es cosa de otras épocas, el iPad representa una fracción de que le aporta el iPhone, los Mac más de lo mismo en menores cantidades, y los servicios han comenzado a suponer cantidades interesantes ahora.

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