La sostenibilidad es fundamental para todos los fabricantes de motor del mundo. Poder reducir todo lo posible los residuos que se generan en una factoría es muy importante desde el punto de vista medioambiental pero sobre todo nos da la idea de lo concienciados que están las marcas no solo porque sus coches emitan menos CO2 sino porque su impacto sea lo más reducido en cualquier fase.

Ford Europa ha logrado que todas sus plantas de fabricación en Europa hayan eliminado el envío de residuos a vertederos. Esto reduce en 6.000 toneladas al año la cantidad de residuos enviados a vertederos con respecto a 2011 para los 1,2 millones de vehículos que fabrica Ford en Europa cada año.

Reciclar el 100% de los residuos en Europa que generan las fábricas solo es posible conseguirlo gracias a la innovación y a medidas novedosas. Entre ellas se encuentran la compactación de lodos de la planta de motores de Dagenham, en el Reino Unido, de manera que el aceite se puede reutilizar en el proceso de producción. En la planta de Valencia, Ford ha sido pionera en la creación de un combustible alternativo a partir de residuos que no se pueden reciclar.

La cifra que ha reducido Ford es equivalente a los residuos que genera una ciudad de 12.500 habitantes.

Las últimas plantas en Europa en lograr el estatus de cero residuos a vertederos son las de Valencia y Craiova, que se unen a las de Burdeos (Francia), Bridgend y Dagenham (Reino Unido) y Colonia y Saarlouis (Alemania). Pero no solo hablamos de reducir residuos sino de mejorar la eficiencia de las factorías. Desde 2015 se ha reducido un 25% el consumo de energía en comparación con el de 2011, el equivalente a un ahorro anual de 800 gigavatios-hora.

El consumo de agua por coche producido también se ha reducido ligeramente, de los 4,04 metros cúbicos a los 3,81 así como las emisiones de dióxido de carbono que necesita cada coche para fabricarse: de las 0,78 toneladas a las 0,72. Son cifras que si las multiplicamos por los millones de coches que fabrica de forma anual, se transforma en un ahorro importante para el medio ambiente. Hace menos de un año pudimos visitar la fábrica que Ford tiene en Valencia para contaros una historia de placas de acero, láser, miles de agujeros, robots, pintura y atención humana.

Ford quiere posicionarse como un fabricante diferente, concienciado por la sostenibilidad con proyectos relacionados con la búsqueda de nuevos materiales y que busca transformar la movilidad de los usuarios dentro y fuera de las ciudades. Son conscientes que el sector del motor debe cambiar para ser ecológico y tecnológico a partes iguales porque fabricar coches eléctricos pero consumir y contaminar en el proceso no tendría sentido.