Adonde vaya, lleva consigo la polémica. Esta vez, Uber lucha en la ciudad de Mérida, Yucatán contra la nueva legislación para el transporte que atenta contra el modelo de negocios de la empresa de taxis.

La nueva Ley de Transporte de Yucatán pretende regular la oferta al decidir cuántos permisos de la Dirección de Transporte Estatal otorga para Uber, estableciendo que sólo podrán prestar este servicio como chóferes los dueños de vehículos con valor mayor a 200.000 pesos.

"Esta ley es un engaño a los yucatecos" Uber

El punto más problemático de la nueva regulación era el impuesto extra del 10% cargado al usuario, exclusivo para los medios de transporte contratados a través de plataformas electrónicas. Para fortuna de Uber, este punto no quedó en la versión final de la ley.

La nueva ley también prohíbe de pagar en efectivo este tipo de servicios, tal y como Uber lo estaba comenzando a hacer desde hace un par de semanas para adaptarse al mercado de la turística ciudad de Mérida.

Uber respondió en una carta dirigida a Cecilia Rivas, diputada local priista y quien propuso la nueva Ley de Transporte, en la que dice que “esta ley es un engaño a los yucatecos”, y en ella, la empresa asegura que esta ley le quitará empleo a 650 personas.

Ciudadanos de Mérida acusaron en una petición de Change.org que esta regulación únicamente favorece al Frente Único de Trabajadores al Volante (FUTV), la unión de taxistas local.

De acuerdo con el director general de Uber México, Francisco Sordo, la empresa se planteó la posibilidad de retirarse de Yucatán. Sin embargo, el apoyo que recibió la empresa en redes sociales le hizo cambiar de opinión. Mientras tanto, Cabify aplaudió las acciones y ratificó su entrada a la ciudad de Mérida, además pidió que se respetara la libre competencia.