Snapchat tiene más de 125 millones de usuarios diarios cada día. Una cifra impresionante, que superaba a Twitter por primera vez hace poco. A pesar de ello, Snapchat tiene unos niveles de ingresos muy bajos, operando con el modelo de negocio clave de gran parte de Silicon Valley —a pesar de estar Los Ángeles—: conseguir millones de usuarios adictos a tu servicio, y el dinero llegará después. Los cientos —en ocasiones miles— millones de dólares de inversión en capital riesgo que fluyen hacia estas empresas les dan años para madurar un plan de negocio que encaje.

Snapchat parece haber encontrado el suyo. Y es el que la mayoría de analistas esperaban: anuncios en vídeo. La misma estrategia que está haciendo de oro a Facebook o Instagram.

Cuando acabemos de ver el contenido público —historia— de un usuario y saltemos al siguiente, en ocasiones veremos un anuncio. Ahí los usuarios podrán desplazar hacia arriba —al igual que en la sección Discovery— y ver más sobre lo anunciado, con contenido preparado de forma similar a Instant Articles de Facebook. Contenido web que carge de forma casi instantánea para el usuario.

Snapchat lleva tiempo trabajando con las grandes plataformas de medición y seguimiento de publicidad online, mientras crea su propio sistema para implementarlo. El objetivo es tener publicidad programática por parte de agencias y empresas, enfocarla hacia los demográficos elegidos y voilà.

Es difícil estimar el nivel de ingresos que traerá esta nueva plataforma a Snapchat, pero a juzgar por la cantidad de usuarios, la actividad de los mismos en la propia aplicación, y que los inversores que conocían estos planes valoraban hace poco la empresa de Evan Spiegel en unos 20.000 millones de dólares, nos da una idea.

Sería, por fin, el primer paso de Snapchat para salir a bolsa. Un camino tortuoso y complejo que como pronto llegaría en 2017. Seis años después de que fuera creada por dos alumnos de Stanford.