J. K. Rowling está de estreno. Harry Potter and the Cursed Child (Harry Potter y el Niño Maldito) se estrena en el teatro Palace de Londres el día 30 de julio. Un día después, saldrá a la venta como edición especial en un libro, el octavo de la serie. Años después de decir que no publicaría nada más, sus fans esperan ansiosos su primer libro en casi una década.

Con 320 páginas, y manteniendo el guión de la obra será el primer libro publicado por la autora británica desde 2007, cuando el rompeventas Harry Potter and The Deathly Hallows (Harry Potter y las Reliquias de la Muerte) llegó a las estanterías de todo el mundo vendiendo 15 millones de copias en 24 horas, y se estima que más de 50 millones en total.

Con cientos de millones en el banco, la autora británica quiere mantener el control absoluto del Potterverse

Con estas cifras de vértigo, Rowling tiene poca intención de abandonar la saga, y no solo en novelas que sigan la vida del niño (ahora adulto) de la profecía, y su relación con Voldemort. Ha creado un universo lleno de profundidad y detalle, que ha ido expandiendo con los años. Como ella misma admite, no puede dejar de pensar en ello.

Rowling y el elenco de Harry Potter and the Cursed Child, en la presentación de la obra.
Rowling y el elenco de Harry Potter and the Cursed Child, en la presentación de la obra.

De sus manos han salido Fantastic Beasts and Where To Find Them, un libro publicado en 2001 que sirve como complemento enciclopédico a las novelas, y que pone la base para una nueva trilogía que se espera arrase en taquilla —de las cual Rowling es guionista—. También ha publicado The Tales of Beedle the Bard, Quidditch Through the Ages, así como una pequeña precuela de 800 palabras, escrita para recaudar fondos.

Rowling no tiene intención de parar, y a pesar de peticiones para que deje a otros autores participar en el universo creado, conocido oficiosamente como el Potterverse, la británica parece no tener la mínima intención de deshacerse de parte del control de su creación. Y sin motivos económicos aparentes para hacerlo, parece que así será de forma definitiva.

Su canción de hielo y fuego

En una situación similar se encuentra George R. R. Martin, paciente autor de la saga de fantasía más popular del momento. El universo creado por el escritor de Nueva Jersey, empezó como un esbozo para su editor de una trilogía. Continuó como una expansión a cinco libros, y aunque ha habido amagos de un octavo libro, parece que todo quedará en una heptalogía cuando se publique A Dream of Spring en unos años.

Martin en 2011, durante la presentación del quinto libro de la Saga de Hielo y Fuego.
Martin en 2011, durante la presentación del quinto libro de la Saga de Hielo y Fuego.

Con 67 años, su salud preocupa a sus fans, que a su vez tienen la cualidad de cabrear al propio Martin. El sexto libro ha sufrido numerosos retrasos aunque se espera que sea publicado durante 2017, y la serie homónima de la HBO ha superado en varias tramas argumentales la obra original. Dejando a muchos aficionados en un vacío emocional, sin saber qué parte es canon, y qué no.

Ni él ni su mujer permitirán a otros autores escribir dentro del universo creado por Martin

El veterano autor ha dedicado estos años también a completar su universo. No solo ha escrito más novelas basadas en el universo, también ha creado A World Of Ice and Fire, una enciclopedia completa que detalla la historia de Planetos, lugar de acontecimientos de sus obras. Martin se ve capaz de completar el sexto libro, y luego el séptimo, para quitarse a un 'mono gigante' de encima según sus propias palabras. Es apurado decir si la obra le ha venido grande, pero es cierto que tiene una complejidad difícil de manejar y de finalizar.

Martin no tiene ninguna duda: no quiere que nadie, absolutamente nadie, escriba, complete, añada o colabore en su universo. Es su decisión final, y así quedará en su testamento, cuando los derechos de la obra pasen a su mujer. Que mantendrá sus deseos, y a falta de descendencia directa, pasarán a estar controlados por algún familiar. La canción es suya, y justamente.

El Heredero de los Anillos

Tolkien en su hogar en Oxford.
Tolkien en su hogar en Oxford.

Quizá en el futuro los nuevos dueños decidan que los millones de dólares de algún grupo editorial o estudio cinematográfico. Los fans están en una situación complicada y comprometida, por una parte quieren leer y ver más de sus personajes y reinos favoritos, por otro lado respetan al autor y sus deseos. También queda claro que cualquier otro autor, por muy vetado que esté, pueda acabar desmejorando el universo.

Christopher Tolkien, garante de los deseos de su padre, es feroz defensor de mantener que no haya más adaptaciones

Un riesgo muy real, al que se enfrentan los herederos de J.R.R. Tolkien, a quien el propio Martin admira y respeta. El hijo mayor del autor británico, Christopher (de 91 años) es el encargado de tomar las decisiones con respecto a la obra de su padre. Tras publicar, agrupar, ordenar y completar parte de los apuntes de Tolkien, Christopher ha pasado a una defensa total de los derechos. Mientras Christopher viva, no habrá adaptaciones posibles de The Silmarillion, la obra seminal del universo tolkeniano, ni otras como The Children of Húrin.

También parece difícil que Michael George R. Tolkien, nieto primogénito del autor, deshaga los deseos de su abuelo y su tío Christopher. La obra quedará sin ampliar ni adaptar, en un principio, para siempre. La familia de Tolkien, salvando alguna excepción ocasional, ha mantenido una línea muy dura con las adaptaciones. En 2012, Christopher, en declaraciones a Le Monde declaraba que "la obra de su padre se había convertido en un monstruo". Y nada les hará cambiar de opinión.

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