cáncer

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La inteligencia artificial ha alcanzado un estadio palpable por el gran público, y ha llegado para quedarse. Aunque los primeros pasos de las técnicas que la acompañan hayan ido encaminadas a la recolección de datos para el aprendizaje de comportamientos, el sector médico es uno de los mejores objetivos que podría tener cualquier avance tecnológicos.

Así lo cree Berg, una compañía de biotecnología que ha estado investigando y proporcionando información sobre células sanas y cancerígenas a un superordenador. El resultado del proceso, según han mostrado en la conferencia American Society of Clinical Oncology, no ha podido ser más positivo. El reto al comenzar la investigación era conseguir que la inteligencia artificial aportara soluciones para convertir una célula cancerígena a un estado saludable, y todo ellos ha desembocado en el fármaco BPM31510. Su función es revertir el efecto Warburg, uno de los grandes causantes del cáncer debido a la alimentación energética alternativa que realizan las células malignas.

Los datos recogido en 85 pacientes muestran que hay esperanza. Sin pretenderlo, el tumor en uno de ellos ha visto reducido su tamaño en un 25%. Por ello, para los responsables de la investigación, si bien las pruebas se encuentran en una etapa muy temprana, lo que sí muestra el proceso es la potencia de la inteligencia artificial para resolver este y otros problemas. Las máquinas cuentan con capacidades de proceso con las que los humanos no podemos soñar, y aplicar esto a la simulación y casuística es un paso crucial hacia grandes avances.

Los resultados también han sido agrupados y ya están siendo procesados por el mismo sistema. El equipo cree que la aplicación del fármaco podría ser más satisfactoria en cánceres que demanden mucha energía del organismo, y el siguiente paso es una prueba en pacientes de cáncer pancreático. El reto sigue siendo conocer a fondo cómo las células cancerígenas obtienen la energía para crecer.