Resultados de las elecciones del 26-J. Nadie sabe cómo y nadie se lo esperaba, ni encuestas ni analistas, pero el PP mejora sus resultados frente a los de seis meses atrás, mientras que Unidos Podemos se deja más de un millón de votos por el camino. Esto, que podría dar pie a la introspección de la coalición y a repasar qué errores se cometieron como para perder tamaña cantidad de apoyos, también ha dado origen en algunos casos a teorías de la conspiración que sirven para colgarle el muerto a otro y que la culpa se diluya mientras se presta atención al sistema de recuento.

Por si no era suficiente, una carta de un presidente de mesa electoral contando su experiencia durante el escrutinio se hizo viral y echó más leña a la fogata conspiranoide. Este fue el texto que media España (es decir, los cuatro gatos que estamos en Twitter y poco más) leyó la noche del 26 y la mañana del 27.

Tras el shock inicial para la mayoría, y las primeras suspicacias, no tardaron en aparecer voces que apuntaban a lo obvio: esta carta está llena de errores. Errores que, como presidente de mesa, Christian debería conocer tras leer la documentación con las instrucciones que le son facilitadas a todos los miembros de la misma. Para empezar, el recuento de votos es público, cualquier ciudadano puede acercarse a verlo sin que nadie se lo impida. Y para continuar, los apoderados de los partidos cumplen el papel de vigilancia mutua para evitar fraudes y cortar la posibilidad de que los miembros de la mesa rellenen resultados de forma aleatoria.

Las supuestas pruebas se basan en suposiciones y desconocimiento del proceso (pese a ser presidente de mesa electoral). Mientras tanto, la teoría de la conspiración ha sido alimentadaParte de la misiva de Christian parte de suposiciones con ciertos tintes clasistas. "Es decir, pensad en un pueblo o ciudad pequeña de esas de la España profunda donde todos se conocen, se juntan los tres de la mesa y rellenan lo que les sale de los huevos porque no hay que entregar luego los votos para demostrar nada. De hecho, si hubiera querido, yo mismo hubiera alterado los resultados, pues en muchos ratos del día hemos estado solos en la mesa dos personas".

La parte donde habla de los votos tampoco tiene pies ni cabeza: para algo se hace un recuento público reflejado en un acta que sólo es firmada cuando hay conformidad unánime. Además, si se produjo algún desajuste entre el número de votos efectuados y los que aparecieron en el recuento, el primer culpable sería él como presidente de la mesa por no velar por el correcto funcionamiento del proceso electoral.

Otra teoría de la conspiración proviene de la disparidad entre los datos de resultados electorales de la web del Ministerio de Interior. Si esta disparidad en el número de votos se mueve en una cifra muy similar a las papeletas que ha perdido Unidos Podemos de unas elecciones a otras, la polémica se acentúa. La explicación la dio a la perfección Malaprensa: básicamente es una diferencia habitual entre resultados oficiales y resultados provisionales.

Nuestro sistema electoral, aunque todavía algo rudimentario en algunas de sus partes, da bastantes garantías de fiabilidad. No es perfecto, pero el margen de error es bastante bajo. Y sobre todo, hace extremadamente complicada la posibilidad de un fraude a gran escala. Y además, permite un recuento muy rápido en comparación al de otros países. Sobre todo teniendo en cuenta que de voto electrónico todavía ni hablamos.

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