56 años después, está a punto de ponerse punto y final a una de las guerras más largas de la historia. El Gobierno colombiano ha llegado a un acuerdo con las FARC para un alto el fuego bilateral y definitivo. Próximamente se liberará un documento rubricando el pacto en La Habana, ciudad que ha acogido este proceso de paz. Ban Ki-Moon, secretario general de las Naciones Unidas, estará presente en el acto donde se hará oficial el acuerdo, junto a representantes cubanos, noruegos, chilenos y venezolanos, inmersos en el proceso de paz como garantes de la negociación en los dos primeros casos, y como acompañantes en los dos últimos casos.

El acuerdo recoge aspectos en torno al alto el fuego, como las zonas donde se concentrará a los guerrilleros, las condiciones para la deposición de las armas, y las garantías de seguridad para todos los guerrilleros que hayan realizado dicha deposición armamentística. Hace casi un año, las FARC ya declararon un alto el fuego unilateral, contribuyendo a la relajación del conflicto. Ahora el Gobierno ha dado el mismo paso tras algunos tímidos gestos de acercamiento, como el final de las bombas aéreas.

En La Silla Vacía han desarrollado un análisis detallado sobre las partes del acuerdo que siguen pendientes de finiquitarse, las que serán anunciadas como acordadas mañana jueves, y las que ya están conformes por ambas partes. Las relativas a materias agrónomas, de drogas, participación política o sobre las víctimas ya están completamente cerradas o muy avanzadas. Los aspectos de la implementación, como el presupuesto, el cronograma, la refrendación o la verificación internacional son los puntos donde el acuerdo todavía está encallado.