Dos de las franquicias más interesantes de todo lo que hemos probado este E3 2016 son Eagle Flight y Steep. El primero, pese a ser una propuesta muy sencilla basada en la realidad virtual incipiente, es terriblemente divertido. Y el segundo, porque se echaba en falta un título de estas características en el que los deportes extremos fuesen el protagonista central del juego, en un momento en el que el online y la posibilidad de retar a amigos y compañeros son pilares fundamentales.

## Los clásicos vuelven en invierno

Steep fue, de hecho, una de las propias sorpresas de la conferencia de Ubisoft. Esta nueva IP se basa en otros títulos clásicos como SSX de EA, pero le da una vuelta de tuerca aprovechando algunas de las tecnologías actuales, el multijugador competitivo, una buena variedad escenarios que podremos elegir a nuestro antojo y, sobre todo, un sinfín de posibilidades gracias a la variedad de deportes extremos de nieve que ofrece al mismo tiempo.

Podríamos hacer snow, ski, Wingsuit... Los diferentes tipos deportes dependerán del tipo de desafío que estemos buscando, dado que parte del juego pone mucho énfasis en hacer acrobacias imposibles con el traje de Wingsuit puesto, o en realizar todo tipo de trucos a bordo de nuestra tabla de snow o de los skis. Lo interesante del asunto es que podremos ver nuestros movimientos, pausarlos para sacar capturas de pantalla una vez finalizado el desafío, crear repeticiones, etc... todo el juego está el servicio de la espectacularidad.

De Steep destaca la variedad de deporte de nieve disponibleEn todo momento el juego se ha mostrado fluido, incluso aquellas veces con más jugadores participando del mismo desafío. Eso sí, pese a la premisa de que se trata de un juego de nieve, los escenarios que hemos probado son poco variados, al menos aquellos que encajan dentro de un mismo deporte como el snow. No obstante, habrá que esperar a la versión final para comprobar qué tan grande es el mapa que presenta, el número de desafío que contiene, y la variedad de los mismos.

Además, el mapa de elección de desafíos se presenta como un enorme montaña por la que podríamos desplazarnos, buscando los retos que mejor se adapten a nuestro estilo de juego. Sin duda, es una propuesta muy interesante puesto que trae de vuelta al mercado ese género de deportes de nieve que parece se había quedado estancada a principio de la generación anterior. El juego, pese a ser como ya vemos, una propuesta muy sencilla, es lo suficientemente dinámico y ofrece tantos desafíos distintos, que está llamado a ocupar unas cuantas horas del nuestro tiempo de videojuegos cuando llegue en diciembre de este año.

## Volar en realidad virtual

La premisa de Eagle Flight es simple: dos equipos formados por dos diferentes pájaros compiten, en una arena que tiene como fondo un París dibujado y con colores brillantes, por conseguir una presa. Básicamente es el clásico capturar la bandera pero en realidad virtual. Cuando uno alcanza la presa, que puede ser un conejo, el otro equipo tendrá que dispararle y arrebatarle el botín mientras que su compañero debe cubrirle para que llegue a base sano y salvo.

La prueba que hemos realizado funcionaba a través de Oculus y del mando de la Xbox One, y en todo momento los movimientos eran fluidos y naturales, incluso para un jugador no acostumbrado a la VR. Por ejemplo, para realizar un giro rápido simplemente tendremos que pegar la oreja al hombro y las gafas de realidad virtual se encargarán de hacer un movimiento constante mientras mantengamos esa posición. El resto de los controles, como es lógico, acelerar, disparar, utilizar el escudo... se hacen a través del mando.

Como vemos, la propuesta es muy sencilla, tal como mostró la compañía su presentación, pero el hecho es que es un juego muy divertido y una de las obras más sólidas que he podido probar en realidad virtual, más teniendo en cuenta su simplicidad. Eagle Flight llegará a HTC Vive, Oculus Rift y PlayStation VR en otoño.