Los resultados del referéndum no vinculante de Reino Unido han arrojado una decisión tan histórica como inesperada, marcada además por un escenario de completa incertidumbre. Con un 52% de apoyo, el Brexit ha sido la opción más votada por los británicos. La decisión, que sólo cuenta con el precedente de Groenlandia, supone de facto la salida de Reino Unido de la UE y ha provocado además la dimisión de David Cameron como primer ministro.

La reacción de la Unión Europea no se ha hecho esperar. En un comunicado conjunto, han afirmado que respetan los resultados de este "proceso libre y democrático" y que Reino Unido debe efectuar el Brexit lo antes posible, con el fin de "evitar prolongar la incertidumbre". Una de las incógnitas que se abren ahora es el impacto de la decisión sobre la ciencia británica y europea.

La financiación de la I+D, perjudicada por el Brexit

Una encuesta realizada por la revista Nature en marzo apuntaba que el 83% de los científicos de Reino Unido abogaba por el Remain. Los resultados del referéndum han caído como un jarro de agua fría en el seno de la comunidad investigadora. En palabras de Sir Paul Nurse, "éste es un mal resultado para la ciencia británica y, por tanto, malo para Gran Bretaña. La ciencia se nutre de la permeabilidad de ideas y personas, y florece en ambientes que reúnen inteligencia, minimicen las barreras y están abiertos al libre intercambio y la colaboración. Los científicos británicos tendrán que trabajar duro en el futuro para contrarrestar el aislamiento del Brexit si nuestra investigación pretende seguir creciendo".

Reino Unido ha sido un receptor neto de la financiación europea de la I+D+i

Anne Glover, quien fuera asesora científica de la Unión Europea, se ha mostrado "descorazonada y realmente preocupada por el futuro la ciencia, la ingeniería y la tecnología de Reino Unido". Por su parte, Peter Cotgreave, presidente de la Sociedad de Microbiología, también ha señalado su desasosiego por el impacto que el Brexit tendrá sobre la investigación británica, en particular, por los problemas de financiación que podría experimentar la I+D en Reino Unido, una idea compartida por la Royal Astronomical Society. El país recibe la mayor parte de los fondos otorgados por el Consejo Europeo de Investigación (ERC, por sus siglas en inglés), si bien otros como Suiza o Israel, que no pertenecen a la UE, sí tienen acceso a la financiación del ERC.

Ésa es, precisamente, una de las grandes preocupaciones de los científicos de Reino Unido. Una vez que el Brexit se ha convertido en una realidad, los investigadores piden al Gobierno que negocien que el nivel de financiación de la I+D "se mantenga", como ha señalado Venki Ramakrishnan, presidente de la Royal Society. Pero la investigación académica y básica no era la única preocupada por la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Los directivos de cincuenta compañías innovadoras del país pidieron en una carta publicada por Financial Times en febrero la permanencia en la UE. Su deseo no se ha cumplido.

Los problemas sobre la colaboración y la movilidad

Lorenzo Melchor, coordinador científico de la Embajada española en Reino Unido, valora "con tristeza" el resultado del referéndum. El investigador explica a Hipertextual que "Reino Unido era receptor neto en I+D+i", al haber aportado en el marco del programa FP7 5.400 millones de euros y recibir casi 9.000 millones a cambio. En ese sentido, las universidades se habían convertido en las principales beneficiarias de los fondos europeos, al mismo tiempo que la financiación gubernamental se redujo en un 6% entre 2009 y 2014. La cuestión económica no es el único tema donde la ciencia británica experimentará un efecto negativo.

El polo de atracción de talento que supone Reino Unido, en peligro por el apoyo al Brexit

El Brexit podría afectar además a las colaboraciones y la movilidad del personal investigador, por lo que su impacto será también perverso para el conjunto de la UE. "El número de publicaciones científicas en colaboración con países de la Unión Europea ha estado incrementando a una tasa mayor que con otros socios internacionales", comenta Melchor. Además, el científico añade que "el Reino Unido, al ser un polo de atracción de talento, se beneficia de la movilidad científica internacional y de la libre circulación de talento a nivel europeo". En la actualidad, el 16% de la plantilla académica universitaria procede de la UE y Reino Unido es considerado el primer destino de los investigadores ERC y los del programa Marie Curie.

Ángela Monasor, investigadora y divulgadora de ciencia que trabajó allí con proyectos como I'm a Scientist, Get me out of here!, explica a este medio que su entorno, favorable al Remain, vive con preocupación la situación. Iniciativas en las que Monasor colabora estaban buscando fondos de Horizon 2020, por lo que ahora "no tiene ni idea de qué pasará con eso". Existen otros proyectos de comunicación científica en los que el resto de la UE colabora con Reino Unido, además de consorcios donde los británicos tienen un papel clave, como el CERN o el Human Brain Project. En ese sentido, Melchor añade que "una cosa es seguir percibiendo fondos europeos y otra poder además debatir y fijar las políticas científicas de la Comisión Europea y las áreas prioritarias de inversión de Horizonte 2020". La financiación, si se llega a un acuerdo bilateral de este tipo, podría mantenerse como ocurre ahora con Suiza, pero no parece que el Brexit favorezca lo segundo. "En ello pierde tanto Reino Unido como la Unión Europea por dejar de tener un socio tan importante", lamenta. Donde el Brexit no tendrá tanto impacto será en la Agencia Espacial Europea, dado que no es una institución perteneciente a la Unión Europea.

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The Blue Cube, uno de los edificios del Imperial College de Londres. Fuente: Telerg (Wikimedia)

Los investigadores piden redoblar esfuerzos en las negociaciones porque "la ciencia no entiende de fronteras"

¿Qué ocurrirá con los científicos españoles que trabajan en Reino Unido? Como ya ha señalado la Embajada española, su condición de ciudadanos europeos con todos sus derechos en el Reino Unido no ha cambiado ni cambiará en los próximos dos años. A juicio de Melchor, "el Reino Unido intentará proteger su capacidad de atracción de talento investigador, quizás habilitando una vía rápida para permisos de trabajo, lo que añadiría un trámite burocrático a lo que en el anterior escenario era una mera libre circulación de profesionales. Pero todo son conjeturas". La sociedad de Científicos Españoles en Reino Unido (CERU), por su parte, explica en un comunicado que los investigadores británicos y europeos "deberán ponerse en pie y reclamar que todo lo conseguido gracias a estas colaboraciones internacionales se mantenga, y lejos de perderse, se dialogue para conseguir que la unión siga siendo la fuerza".

Otra de las incertidumbre es el impacto económico que tendrá este auténtico terremoto político. Si sus efectos negativos persisten o se acentúan, podrían traducirse "en un recorte de los presupuestos para investigación en el Reino Unido que podría afectar al número de plazas investigadoras y al desarrollo y promoción profesional de los científicos (españoles o no), pero será algo que iremos viendo", señala Melchor. Eduardo Oliver, presidente de CERU, concluye expresando el deseo de buena parte de la comunidad investigadora en el día de hoy. "La ciencia no entiende de fronteras, y ahora más que nunca no se pueden poner trabas al progreso y al conocimiento. La ciencia debe permanecer Unida", destaca.