¿Qué es el TTIP?

TTIP son las siglas de Transatlantic Trade and Investment Partnership, "Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión" en español, una propuesta de tratado de libre comercio que comenzó a desarrollarse en 2013 y todavía se está negociando entre Estados Unidos y la Unión Europea.

Favorables al TTIP

Las posturas que defienden este acuerdo argumentan que, con él, crecería la libertad económica, lo cual redundaría en la creación de empleo, y que en general sería un acuerdo beneficioso para el crecimiento económico tanto de las naciones de la Unión Europea como Estados Unidos.

Críticas al TTIP

En el otro lado de la balanza, las voces discordantes apuntan a un excesivo aumento de poder de las grandes empresas, lo cual llevaría a la desregularización de los mercados. Consecuencias: menor protección social y medioambiental, ya que los acuerdos comerciales centrarían el foco en la empresa, no en la ciudadanía ni en el medio ambiente.

Greenpeace entra en escena

Aparte de las mencionadas críticas al TTIP, sus detractores también han cargado contra el secretismo con el que se están llevando a cabo las negociaciones. Ahí es donde aparece Greenpeace, que ha filtrado parte de la documentación en torno a las negociaciones.

En este borrador, fechado en abril y de 248 páginas, se encuentra información sobre las posturas de ambas partes, UE y EEUU, sobre la negociación. Especialmente importante dado por un lado el secretismo europeo, y sobre todo la expresa y tajante confidencialidad que ha imprimido la administración estadounidense a este acuerdo en desarrollo.

La filtración

En estos documentos aparecen también referencias a una negativa por parte de la opinión pública en varios países europeos que harían tambalear, o al menos demorar y matizar, la negociación. También se hace referencia a la negativa de la Unión Europea a rebajar el control y restringir ciertas prácticas medioambientales, y la presión de Estados Unidos para hacerlo.

Por ejemplo, en materia de protección animal en el desarrollo de cosméticos: Europa no permite la experimentación con ellos en esta industria, pero Estados Unidos sí. También se apunta a las exigencias y requisitos para productos químicos, pesticidas u organismos genéticamente modificados, mucho más regulados y controlados en Europa que en Estados Unidos.

¿En qué estado están ahora mismo las negociaciones?

Ejemplos como el del punto anterior dejan entrever que las negociaciones van para largo, y que algunas diferencias, especialmente donde Estados Unidos exige a la Unión Europea una postura más laxa de cara a la protección ciudadana en materia de salud pública o medioambiental, son ahora mismo "irreconciliables". Algunas fuentes apuntan a otros tres o cuatro años de negociaciones hasta llegar a un acuerdo final.

Estados Unidos vs Europa

Gracias a esta filtración podemos conocer de forma clara la postura estadounidense: aboga por tener un papel mucho mayor a la hora de controlar ciertas directrices europeas. Muchos productos tienen un tratamiento legal y regulador distinto en función de si viene de Estados Unidos o de Europa. Un ejemplo puede ser el del glifosato, que tiene restricciones y condicionantes mucho más duros en tierras europeas que al otro lado del Atlántico.

Por otro lado, Estados Unidos no sólo quiere que Washington tenga poder de decisión en legislación europea, también busca intervención empresarial en ella. Por ejemplo, en agricultura o industria química se explica de forma específica que se deberá contar con los actores clave de ambos sectores a la hora de legislar.

En el caso de una disputa, la Unión Europea plantea la inclusión de un arbitraje técnico consistente en un tribunal judicial. De Estados Unidos no se conoce la postura, al menos en la documentación filtrada.

Tras la noticia de la filtración, la Unión Europea ha emitido un comunicado en el que se defiende de las críticas argumentado que los borradores no son textos definitivos, que no se permite el papel de lobby alguno más allá de las organizaciones habituales que tienen la posibilidad de realizar sugerencias, así como que la Unión Europea jamás aceptaría una rebaja en los niveles de protección al consumidor y al medio ambiente. Veremos si finalmente este argumentario acaba en papel mojado o implica un cambio de rumbo en el TTIP.