O al menos esa es la conclusión a la que han llegado los investigadores del Instituto Nacional de Salud y Nutrición de Japón, que han publicado un estudio especialmente detallado comparando algunos de los dispositivos de monitorización de la salud y actividad física más populares del mercado: Fitbit Flex, Jawbone UP24, Misfit, Garmin VivoFit y Withings Pulse O2, entre otros.

Según han publicado los investigadores en la edición de este mes de mayo de Archives of Internal Medicine, las pulseras de monitorización de la actividad física no son todo lo fiables que pensábamos, al menos, en algunos de apartados de medición que los usuarios toman con más frecuencia. El estudio se ha llevado acabo gracias a 12 voluntarios que han llevado puesto al mismo tiempo 12 monitores de actividad: seis en la muñeca, cuatro en la cintura, y dos en el bolsillo.

¿Cómo se llevó acabo la medición? Una parte de experimento se realizó en una cámara metabólica en el que se realizó un itinerario por lo que se considera un día normal: 3 comidas, trabajo de oficina, tiempo para ver la televisión, tareas del hogar, ejercicio en un a cinta de correr y dormir. Durante este tiempo, se midió el gasto calórico a través del sistema de control de temperatura y composición de gases de la cámara, obteniendo las mediciones más precisas que se puede conseguir en experimentos de este tipo.

Combinando «vida normal» con mediciones científicas se determina la desviación entre las pruebas Las conclusiones han sido las que se esperaban: las mediciones de las pulseras no son tan fiables como se pensaba. De hecho, en los experimentos los voluntarios quemaron de media 2.093 calorías durante 24 horas que duró cada medición, de forma que las pulseras se desviaron a la baja de esa medición certera en 100 calorías de media. El colmo es que las más populares eran las que más se desviaban.

Por si eso fuera poco, se llevó a cabo otro experimento: durante 15 días se pidió a los voluntarios seguir con sus vidas pero tomando agua marcada, es decir agua que contenía isótopos raros de hidrógeno, un método que se utiliza para analizar la quema de calorías midiendo el tiempo que tardan esos isótopos en aparecer en la orina. Durante ese período, los voluntarios quemaron 2.314 calorías por día, y claro, las pulseras se volvieron a equivocar. En este caso, y en un entorno real, mucho más:

Archives of Internal Medicine

La conclusión del estudio es que «los resultados presentados en este documento sugieren que la mayoría de los dispositivos portátiles no producen una medida válida del gasto total de energía.

Lógicamente no podemos pedirle a este tipo de dispositivos el mismo rigor científico y las mismas mediciones que un sistema profesional y médico, pero lo cierto es que visto que la desviación no es tan grande como para no ser válidas, pueden ser una alternativa más que interesante para hacer un auto seguimiento de la actiidad, sabiendo en todo momento que la medida real puede variar respecto a la representada por estas pulseras.

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