Hace ya unos cinco largos años desde que unas impresoras, reconvertidas a unos aparatos mucho más sofisticados, empezaron a revolucionar el futuro de la ciencia y la investigación. Surgió entonces la duda de si, en algún momento, estos artilugios serían capaces de fabricar órganos humanos. Aquí es donde entra Nieves Cubo, investigadora y estudiante sempiterna, como a ella le gusta definirse, en el campo de los polímeros naturales a partir de células humanas. Estará presente como ponente en el próximo Zinc Shower, en donde hablará de su experiencia y de cómo se pasa de una impresa 3D normal a una capaz de generar células sin muchos recursos y con ingenio.

De ayer a hoy en la impresión 3D

De la nada a un todo, esa ha sido la progresión de las impresoras 3D. Han empezado abrazando un abanico muy grande de temas: comida, ropa... Pero terminará centrándose en lo importante; para Nieves "es una herramienta con muchísimas posibilidades, pero no es una herramienta para todo".

El mayor reto de la impresión 3D reside en la elección e investigación de los biomateriales¿En ciencia? El problema no es la tecnología de las impresoras, el drama está en los materiales. Ya hay varias opciones en lo que a elementos se refiere, pero aún no están al día. "La cuestión es fabricar un órgano es muy complejo porque está formado por muchas capas conectadas entre sí, con diferentes texturas y durezas... Y eso aún no se ha conseguido". Los primeros que se verán serán la piel o los huesos principalmente por su facilidad a la hora de extraer muestras, y para los órganos queda aún un trecho. En Estados Unidos, pioneros aunque nos pese y respaldados por la facilidad a la hora de aprobar nuevos procesos, Organovo ya está trabajando con pequeños organoides: si no podemos fabricar uno grande hacemos muchos pequeños y utilizamos la actividad en escala. Sobre esta base trabaja la empresa de investigación.

Con un ahorro considerable de los problemas éticos implicados, lo cierto es que no solo veremos las virtudes de la impresión 3D en los trasplantes. Para los estudiantes, con un considerable ahorro en los costes, también tiene posibilidades en la investigación global de patologías a través de una nube médica, donde un doctor en una punta del mundo sube los datos y una impresora en el otro puede ayudar a visualizar el tratamiento a otro equipo También "como ayuda a los pacientes para explicar las operaciones" apunta Nieves, que se convierten en niños cuando tienen que ser operados y no entienden lo que les ocurre.

Nieves Cubo - Investigadora  en impresión 3D
Nieves Cubo - Investigadora en impresión 3D

Un vistazo a la investigación e innovación en España

No es una sorpresa conocer el hecho de que la investigación en España no pasa por su mejor momento. Es, de hecho, un sector olvidado desde hace muchos años y que no ha recibido nunca la atención que merece. Los profesionales de este campo, además, se encuentran con el hecho de que deben tener el respaldo de grandes corporaciones, hospitales o instituciones; los investigadores no pueden parar en ningún momento de mejorar su CV y lograr bagaje (tanto dentro como fuera de España). La clave está en la persistencia y en saber vender:

"Es muy complicado buscar financiación. Hay muchas ayudas pero la mayoría son muy específicas, para gente que viene de fuera u otras tienen casi el nombre puesto. Es difícil, pero al final si dedicas mucho tiempo a mandar tu proyecto siempre sale algo."

Las modas son muy influyentes en el sector de la financiación de proyectos biotecnológicos: zika y bioprinting son los que están ahora mismo en la punta del iceberg. Pero sigue siendo complicado promocionar productos que no verán la luz hasta dentro de diez años, suponiendo que todo vaya según lo previsto.

Y aun así, la medicina es el sector que más innovación acoge de forma tradicional. Y ahora mucho más, para lo cual han de crear nuevas carreras enfocadas a explotar las posibilidades futuras. En opinión de Nieves, "la bioingeniería será clave"; un híbrido entre médico e ingeniero.