Después de años en el limbo, tras el cierre de THQ y la reestructuración de Crytek, nos llega Homefront: The Revolution. ¿Qué tal funciona este first person shooter en mundo abierto de Dambuster Studios?El desarrollo de Homefront: The Revolution no ha sido un camino de rosas y es uno de esos videojuegos que tiene el “honor” de haber pasado un largo tiempo en el development hell para terminar saliendo y llegar a las tiendas. Con el cierre de THQ por motivos económicos, se subastaron la mayoría de sus propiedades intelectuales y Crytek adquirió la de Homefront para que su estudio Free Radical Design comenzara el desarrollo de una nueva entrega. Poco después, Crytek inició un proceso de reestructuración que desembocó en la venta de la IP y el traslado del estudio a Deep Silver, productora y publisher actual.

El enfoque sci-fi-distópico de la invasión de EEUU es fresco y llamativo

El proyecto de Dambuster Studios es de esos en los que uno no tiene problema en poner de su parte para disfrutar de la propuesta y de su ejecución. En un momento donde parece no haber espacio para proyectos de media talla, que no sean triple A con presupuestos desorbitados o pequeños indie, siempre alegra encontrarse con esa “clase media” del videojuego en unos géneros, como el de los first person shooter o los sandbox, donde solo parecen sobrevivir gigantes como Rockstar, Ubisoft o Electronic Arts.

Si hablamos de propuesta, Homefront: The Revolution es igual o más interesante de lo que fuera el primer videojuego de la franquicia (sin una conexión argumental directa con esta entrega), presentando un futuro distópico en el que, gracias a su mayor potencia militar y tecnológica, Corea del Norte ha terminado invadiendo los Estados Unidos después de que

¿Lo más interesante de Homefront: The Revolution? Su premisa argumentalPero los problemas de Homefront: The Revolution empiezan desde el mismo momento en el que toca seguir esa llamativa premisa que se nos presenta en una larga y trabajada escena de vídeo. Y es que, a lo largo del juego, se le saca muy poco rédito, a nivel argumental o jugable, a la puesta en escena y el trasfondo, pudiendo ser este sustituido sin problemas por cualquier otro conflicto sin que nos diéramos cuenta.

De esta forma, en el núcleo jugable encontramos esa suerte de sandbox en primera persona que el primer Crysis y, sobre todo, los Far Cry se encargaron de popularizar. Una vez establecidas las bases narrativas –esto se consigue rápido: después de la captura de uno de los iconos de la resistencia nos toca ejercer como adalid de la revolución- nos tocará liberar ciertas zonas de la opresión enemiga. Para ello se recurre a un puñado de misiones y objetivos típicos y tópicos: destruir o sabotear vehículos enemigos, acabar con grupos de soldados, recuperar el control de edificios y lugares concretos o piratear equipamiento electrónico enemigo.

El principal problema de Homefront: The Revolution es ese, preferir buscar la inspiración en los aciertos de los demás en lugar de buscar su propio camino. De esta forma, será muy difícil encontrar algo que no hayamos visto en otro FPS del último lustro; algo que no debería ser negativo per se pero que empieza a dar problemas cuando, incluso calcando items o situaciones jugables, en ningún momento puede equipararse a sus coetáneos.
Lo mejor de este modus operandi reside en un elemento sacado de la franquicia Crysis (Metro 2033 y Metro Last Light presentaron algo parecido): cada una de nuestras armas puede ser modificada al vuelo, ya sea para cambiar su clase (pasar de una pistola a un subfusil, por ejemplo) o los accesorios, según la situación lo convenga. Una idea que funciona desde el primer momento y que viene de la mano de un interesante sistema de progresión que incita a querer desbloquear el máximo número de armas y alternativas posibles.

La faceta cooperativa, igual que el resto, está demasiado falta de inspiración

Quizá por ello mismo uno siente más que el gunplay no esté más afinado y la sensación jugable sea más satisfactoria: da la sensación de que en Dambuster Studios han querido presentar un híbrido entre shooter arcade y realista, apostando por la rapidez sin olvidarse del retroceso, que termina convirtiéndose en una experiencia algo engorrosa y, sobre todo, incómoda para el jugador. Y eso que la inteligencia artifical enemiga no nos pondrá las cosas demasiado difíciles al seguir comportamientos, en demasiadas ocasiones, alejados de lo que cabría esperar en un proyecto como este.

En lo gráfico, el Cryengine debería dar la cara y lucir a la altura de lo que se espera pero, de nuevo, encontramos problemas que afean el resultado final. A nivel de modelados, texturas y, sobre todo, efectos de iluminación, el juego raya a un nivel más que suficiente pero, por desgracia, la estabilidad y la tasa de imágenes por segundo se resienten demasiado: rara es la ocasión en la que el juego corre a 30fps estables y sin caídas pero, más allá, éste sufre unos parones considerables en ciertos momentos de gran carga gráfica y, sobre todo, en los momentos de autoguardado. Lo que entra por los ojos no desentona pero la inestabilidad del conjunto hace que disfrutarlo no sea todo lo fácil que nos gustaría.

Conclusión

Homefront: The Revolution ha conseguido llegar a las tiendas después de varios años en el development hell y eso, por sí solo, es una buena noticia. Es una pena que los chicos de Dambuster Studios no hayan estado algo más inspirados y nos encontremos un FPS de mundo abierto con buenas intenciones pero que, al final, termina desperdiciando una interesante premisa y un puñado de ideas con cierto potencial.

Su irregular apartado técnico, la falta de pulido en elementos esenciales de su jugabilidad y una IA enemiga muy poco trabajada son algunas de las principales trabas para disfrutar de uno de los pocos FPS de mundo abierto que encontramos en el mercado. Puede llegar a ser una opción viable si uno siente mucho interés por dicho subgénero o por su premisa (poco aprovechada, por desgracia) pero, si este no es el caso, son muchas las opciones de más interés y mejor factura.

Pros

  • La premisa argumental se aleja de los tópicos actuales
  • La progresión del personaje y evolución de la ciudad de Filadelfia

Contras

  • Tecnicamente no es ningún portento y presenta graves problemas de estabilidad
  • El desarrollo es excesivamente repetitivo y falto de ideas
  • Asperezas de peso en lo jugable: el gunplay o el control de las motocicletas están lejos de ser satisfactorios
  • La IA enemiga deja mucho que desear