Hitman llegaba esta primera mitad de 2016 con una propuesta, sobre el papel, interesante: un juego episódico mensual basado en contratos independientes que iban hilando una historia mucho más potente que se irá desvelando a lo largo del año con cada capítulo. Esta nueva entrega hacía su debut con un *intro pack* que ya analizamos, y que asentaba las bases de lo que debería ser el futuro de este tipo de juegos, con un resultado tan interesante como disfrutable por los fans de la salga.

La intro y el primer episodio mostraban un poco de lo que podía dar de sí este Hitman: algunas pinceladas de la historia de 47 y una misión principal sencilla pero increíblemente rica en escenarios, propuestas y posibilidades.

Cuando analizamos el primer episodio ya comentamos que, pese a los fallos esperpénticos como las desconexiones constante (el juego necesita una conexión permanente para sacar todo su potencial), y las absurdas y constantes caídas de *frames* en aquellos espacios con mucha carga en pantalla, lo cierto es que se trataba de una propuesta interesante y fresca que le daba una vuelta a eso de los episodios.

La jugabilidad era bastante interesante, y los contratos de la comunidad daban opciones de repetir la que era por el momento única misión haciendo nuevos contratos y desafíos. Ahora, el segundo episodio, que ya está disponible, viene a completar un poco más de la historia de este nuevo Hitman y soluciona, en parte, la mayoría de errores que aparecían en el juego inicial.

Algunos aspectos como el rendimiento del juego se han pulido enormemente, y Hitman: Sapienza, que así se llama, nos enseña todo su potencial en un escenario, literalmente gigantesco, plagado de NPCs con los que podemos interactuar de una forma y otra y, sobre todo, con un escenario que derrocha calidad en casi todos los sentidos: se nota vivo, es bastante agradable a la vista y multiplica por diez las oportunidades que teníamos disponibles en el episodio de París.

En esta nueva misión tendremos que encargarnos de dos objetivos y destruir un virus, como en los viejos tiempos. Hasta aquí nada del otro mundo, pero lo cierto es que las oportunidades y la variedad que aporta el escenario permiten plantear esta misión como un auténtico desafío, si es que queremos hacer las cosas *bien*.

No obstante, adolece de lo mismo que el anterior: una vez completada la misión, un jugador más o menos experto puede completarla de nuevo en apenas 13 minutos: la IA de los NPCs no cambia, y tampoco los elementos dentro del juego, por lo que una vez averiguada la estrategia a seguir, es coser y cantar. Aún así, impresiona de la forma que tiene el episodio en cuanto a la complejidad de las diversas oportunidades, por lo que si queremos un desafío a través de algunas opciones que permite el juego (usar al psicólogo, al jardinero, o incluso unos cañones antiguos) podremos variar enormemente la experiencia de juego de una partida a otra.

Eso sí, hay problemas en el juego que todavía claman al cielo: las desconexiones siguen siendo constantes, y nos obligan una y otra vez a cargar la partida. Esto unido a que los tiempos de carga, pese a que parecen un poco más rápidos que en el *Intro Pack*, siguen siendo lentos y terriblemente frustrantes cuando estamos cargando un punto de control o queremos repetir una acción previamente guardada.

Quitando estos problemas técnicos, Hitman: Episode 2 – Sapienza es una actualización casi perfecta de la fórmula Hitman con la que IO sorprendía este año a todos, y una demostración muy interesante de lo que pueden ser los episodios del futuro, aunque lógicamente habrá que ver cómo llevan eso de mantener el nivel que nos han enseñado en este episodio.

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