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Era 2009 y poco o nada se sabía de Uber, una pequeña empresa que nació con grandes ambiciones y que finalmente ha terminado comiéndose el mundo del transporte; revolucionando y poniendo patas arriba conceptos que, hasta entonces, estaban plenamente establecidos. Un año antes, en 2008, algo similar ocurría con Airbnb; pequeño pero matón, al menos al principio, ha hecho lo propio con el sector de la hostelería. BlaBlaCar con el del transporte vinculado a la economía colaborativa. Y así con miles de ejemplos que se manifiestan como los adalides o abanderados de **la revolución de sus respectivas áreas de trabajo**.

¿Y en la medicina? Para algunos, como es el caso de José Antonio Martín, autor del libro “La oportunidad digital de la sanidad”, **la medicina está a punto de vivir una revolución** similar a la que provocaron Airbnb o Uber. Este libro, que será presentado el próximo 30 de mayo en la Fundación Ramón Areces estudia los modelos de sanidad actuales y los retos que se deberían afrontar para los próximos años. La **disyuntiva entre la tradición y la innovación**, lo público y lo privado, el modelo de sostenibilidad actual y los nuevos sistemas adaptados a las necesidades. Lejos de lo que podamos imaginar, el reto no se encuentra en el modelo de negocio, sino en los **sistemas que aumenten la accesibilidad y la eficiencia**.

El reto de la medicina del futuro vendrá de la mano del paciente como sujeto activoYa son muchas las organizaciones mundiales y empresas de estadística que alertan de rápido, e inexorable, envejecimiento de la población mundial. Las personas fallecen más tarde beneficiándose de las mejoras de los sistemas médicos, y nacen menos niños, alejándonos así del relevo generacional necesario. Por lo tanto, las tecnologías vinculadas a los **canales remotos de atención y la tele-medicina serán clave** en los años venideros a la hora de afrontar un nuevo sistema de población. Por lo tanto, y al contrario de lo que ha ocurrido con otros sectores productivos, en este caso **serán las nuevas demandas las que van a revolucionar el sistema** y no el sistema el que cambie las costumbres de los usuarios; y sin embargo, comparte con ellos esa estabilidad imperturbable.

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Sin embargo, y como nos confirmaba en una entrevista Nieves Cubo, investigadora en bioimpresión 3D, el sector médico siempre ha estado a la vanguardia en lo que al uso de nuevas tecnologías se refiere. He aquí otro referente para el cambio de era en la medicina: el poder pasa del facultativo a estar en manos del paciente: este modifica su comportamiento pasivo a hacerse responsable de su propia salud e implicado en los tratamientos y mejoras que pueda acometer por voluntad. O como comenta José Antonio Martín, **"el consumidor puede ser un agente de cambio que provoque innovaciones** en los formatos de prestación asistencial" comenzando a resolver por sí mismo algunas necesidades que antes precisaban de la intervención de un tercero. Las tornas cambiarán por primera vez en la historia y la innovación de la medicina no estará en las decisiones pioneras de los médicos. Así como afrontar los retos de las nuevas ramas médicas: los bioingenieros y especialistas en datos, cuestión que también defiende José Antonio Martín, serán algunas de las profesiones médicas que han de llegar.

Bioingenieros y especialistas en datos como las profesiones del futuroEntender los nuevos **retos en e-health será básico**, y aquí entran los emprendedores y startups como una nueva fuerza de trabajo e innovación. Y cuanto antes se empiece mejor. España no es Estados Unidos, país en el que ya se están probando nuevas técnicas de relación paciente-médico, pero ponerse al día puede generar grandes oportunidades a corto plazo. Sobre todo en un sistema que aún busca maximizar los beneficios y los recursos que tiene a su disposición. En opinión de José Antonio, **los canales digitales tienen todas las papeletas para ser los primeros** en revolucionar el sector: mayor disponibilidad de datos, herramientas de diagnóstico, seguimiento a pacientes, recetas digitales...

Las opciones son infinitas y las oportunidades están ahí. Solo hay que poner algo de voluntad.