El coche autónomo es por concepción aburrido, está hecho para ser seguro, confortable y evitar accidentes, pero existe un problema: tienen que aprender a conducir de forma agresiva para conseguir que sean 100% seguros. Es contradictorio pero muy importante y como imaginarás, no se puede hacer con coches grandes por lo que un grupo de investigadores de Georgia ha creado mini coches de rally autónomos para probar la conducción autónoma agresiva.

El chasis de estos mini coches de rally proviene de un camión de radiocontrol.

Estos mini coches de rally autónomos están preparados no para circular a velocidades seguras sino para recorrer el trayecto en el menor tiempo posible, esto significa que van tan rápido como pueden. Estos coches pesan 20 kilogramos y miden un metro de longitud, son pequeños coches de radio control que pueden alcanzar los 100 km/h. Y hablamos de mini coches de rally porque así los definen sus creadores con el nombre del coche: Autorally.

Los coches han sido modificados usando impresoras 3D para poder alojar un ordenador de cuatro núcleos, 32 Gb de RAM así como una tarjeta gráfica Nvidia GTX 750ti capaces de manejar la información de las dos cámaras de vídeo, GPS, etcétera. Para probar el hardware y el software se creó una pista especial en la que los coches no pueden circular a menos de 30 kilómetros por hora. En este vídeo podréis ver cómo funciona, a partir del minuto 5 están las *tomas falsas*:

Una de las novedades más importantes es que un algoritmo gestiona la dirección y otro el acelerador, ambos se combinan en tiempo real, pero el trabajo de cada sistema permite llevar al coche casi al límite. El sistema calcula la trayectoria optimizada tras analizar más de 2.500 posibilidades y promedia para lograr la mejor opción, este trabajo se realiza hasta 60 veces por segundo para mejorar la conducción autónoma y el análisis incluye los próximos 2,5 segundos de recorrido.

Para poder analizar la pista se necesita que un operario maneje el coche durante unos minutos, posteriormente el sistema trabaja para intentar ir lo más rápido posible y para ello el coche conducirá de una forma agresiva y peligrosa. Toda la información recogida será fundamental para que un coche autónomo pueda tomar una decisión correcta bajo condiciones extremas, la seguridad de la conducción autónoma es su razón de ser. Los responsables aseguran además que el sistema es capaz de conducir no solo en una pista homogénea sino bajo situaciones de cambios de temperatura como el frío o charcos de barro producidos por la lluvia.

Y lo más importante es que el código fuente es abierto y los desarrolladores esperan que otros investigadores puedan trabajar y realizar mejoras para que en poco tiempo pueda ser equipado en un coche de rally de tamaño completo. ¿Os imagináis una posible competición de coches de rally autónomos?

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