¿Te comprarías un coche eléctrico si pudieras cargarlo en más sitios que en la vía pública o en tu garaje? Los centros comerciales parecen emplazamientos perfectos para instalar puntos de carga para coches eléctricos pero la legislación en España les ha puesto una zancadilla, no pueden cobrar por el servicio pero están obligados a instalarlos en las nuevas aperturas.

El objetivo del Gobierno es que en 2020 el 1% de coches sea 100% eléctrico, una cifra escasa que nos sitúa a la cola de Europa.

Ikea, El Corte Inglés, algunos centros comerciales como Carrefour y cadenas hoteleras habían solicitado al Ministerio de Energía el permiso para poder cobrar la energía a los usuarios que carguen sus coches eléctricos de los puntos de carga que tienen instalados en sus centros comerciales. Ahora mismo no pueden cobrar por el servicio, pero consideran que debe poder cobrarse porque sino no es rentable para el centro comercial. Pensemos en el coste de instalación, mantenimiento y electricidad.

Punto de recarga en el centro comercial Equinoccio en Majadahonda. Fotografía: Fer - Electrompas

El próximo Gobierno en España tendrá que acometer importantes y urgentes reformas del sector eléctrico.

El problema es que según la ley eléctrica aprobada en 2013 los centros comerciales no se puede dar de alta como gestores eléctricos, algo que les impide directamente cobrar por la energía de ninguna forma. Dicho de otra forma, los nuevos centros comerciales están obligados a tener puntos de carga para coches eléctricos pero no pueden cobrar por su uso, algo que se deriva en un mantenimiento descuidado. Un punto de carga para un coche eléctrico es costoso y los centros comerciales no ven el retorno sobre la inversión de una forma directa o indirecta. Si la ley les obliga a tenerlos ¿por qué no pueden cobrar por ello?

La normativa tampoco aclara si puede instalar puntos de carga con tomas schuko, modo 1 o modo 2, tampoco habla de los protocolos de seguridad. Un vacío legal muy peligroso que se une el problema de las recargas para coches eléctricos en estos centros comerciales. Este tipo de barreras legales son las que obstaculizan el crecimiento que debería estar notando el sector del vehículo eléctrico tanto en compras como en inversiones extranjeras. El perjudicado es el cliente en España que sigue sin ver claro que la movilidad eléctrica sea el futuro.

¿Qué necesita el coche eléctrico para que pueda demostrar lo que puede hacer? Apoyo de las instituciones, y en España parece que no lo está recibiendo lo cual se traduce directamente en que el usuario no confía en un tipo de movilidad que es más respetuosa con el medio ambiente. Una situación que afecta directamente a las ventas de coches eléctricos en España, que son demasiado bajas.