El humano es un animal que se expande con facilidad y una criatura a la que le gusta recolectar cosas. Basta con ver el tamaño de las metrópolis actuales para darnos cuenta del espacio que empleamos para llevar a cabo nuestras actividades.

La NASA, experta en enviar humanos al espacio en pequeños compartimentos, asegura que necesitamos un espacio mínimo de 49 metros cuadrados para uso residencial. ¿Se puede vivir dignamente en ese espacio? El canal de YouTube de Kristen Dirksen demuestra que es posible.

Kristen Dirksen es una productora que se dedica junto a su esposo Nicolas Boullosa a documentar las excéntricas casas de las personas que no requieren de mucho espacio para vivir. La pareja ha pasado los últimos cinco años viajando para descubrir cómo se las ingenian las personas para habitar espacios muy pequeños. En algunos casos, la densidad y el precio de las ciudades como Nueva York, París o Barcelona obligan a las personas a adaptarse a pequeños espacios.

El problema de la posesión del espacio tiene muchas vertientes. Por ejemplo, en Estados Unidos, la crisis del 2008 dejó sin hogar a miles de personas, que tuvieron que adaptarse y aprender a vivir en el patio de alguno de sus familiares o amigos. Eso sí, ganaron calma y paz al renunciar al espacio.

Para otros, vivir en pequeñas casas es una elección que pasa por saber vivir “con lo esencial”, algo realmente difícil en una sociedad que promueve y se fundamenta en el crecimiento del consumo.

Las casas pequeñas son toda una curiosidad turística. Vivir la experiencia de habitarlas es algo que Airbnb ha sabido capitalizar. Sus servicios ofrecen más de una docena de estas pequeñas casas. Algunos de los destinos más populares de Airbnb son casas del árbol.

El espacio es una parte fundamental del derecho humano a una vivienda digna, sin embargo existen situaciones como la de Hong Kong, donde el tamaño promedio de la vivienda es de 45 metros cuadrados. La desigualdad exhibe un fuerte contraste con Estados Unidos, cuyo promedio es de 201 metros cuadrados. Sin embargo, 70 por ciento de los estadounidenses no han terminado de pagar sus casas.

Ser propietario de una casas pequeñas se ha convertido en un movimiento político de vivienda en Estados Unidos llamado Tiny Houses para la gente que está preocupada por la ecología y , principalmente, por sus finanzas; la casa americana promedio cuesta más de un millón de dólares, después de sumar los intereses de la hipoteca y el seguro.