Los expertos en conducción autónoma tienen un sueño, crear pequeñas caravanas ordenadas que viajen a una velocidad constante por una carretera porque se podrían reducir las muertes por accidentes, liberar espacio en la carretera, reducir el consumo por la mejora aerodinámica y llegar al destino más rápido porque la velocidad sería constante.

Pero existe un problema muy importante: el crecimiento de la caravana. Manejar un número reducido de coches, como el proyecto Sartre de Volvo, es viable técnicamente y desde el punto de vista de la cantidad de datos a manejar, pero puede volverse incontrolable cuando se añaden muchos coches a estas caravanas de conducción autónoma.

Cada coche adicional requiere que se generen más datos y mensajes hacia el grupo de coches autónomos.

Desde la Universidad Técnica de Alemania están tratando de encontrar el *punto dulce*, o mejor dicho, el límite, de las caravanas de conducción autónoma para que este exceso de datos no suponga un problema de seguridad para el conjunto de los vehículos. Las pruebas consistieron en crear caravanas a escala con entre 6 y 40 coches autónomos en 10 simulaciones de una duración de 30 segundos cada una.

La fiabilidad de estas caravanas era de un 100% cuando circulaban 6 coches y descendía un 15% al alcanzar los 40 coches. La fiabilidad se mide en la cantidad de mensajes enviados en relación a los recibidos y procesados a tiempo para evitar movimientos extraños o incluso el accidente.

Para prevenir este descenso en la fiabilidad los responsables del estudio decidieron hacer la misma prueba pero espaciando un poco más el tiempo que transcurre entre mensajes emitidos. Se aumenta la fiabilidad pero se produce un fallo: los coches tienen que trabajar con datos antiguos lo cual podría conllevar algún problema. A medida que aumenta el tiempo de actualización de los datos aumenta la posibilidad de no recibir la información en caso de emergencia, piensa en cuantos metros se circulan a 120 km/h sin recibir información. Esto equivaldría a que un usuario soltase el volante hasta que el que circula delante le informe de cambio, un problema por ejemplo ante una curva o un adelantamiento.

¿Ese 15% de descenso en la fiabilidad comprometería a la caravana?
Esta es la pregunta para la que siguen buscando respuesta. A día de hoy sabemos que cuantos más datos tengan que manejar los coches mayor riesgo hay de colapso, pero todavía es pronto para este tipo de conducción autónoma, el hardware y el software que usan para ser controlados también evolucionará para dar solución a estos problemas.

Los responsables no han desvelado cuantos datos se envían, o cuál es el límite teórico ya que lo importante no es la cantidad sino que todos los necesarios para trabajar lleguen bien. A finales de año demostrarán sus avances en AutoNet2030, una cita donde se verá por primera vez los resultados de este experimento y probablemente se conseguirá controlar a la mayor caravana de coches autónomos hasta el momento.

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